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Un componente clave de la agenda de aprendizaje de la Campaña de la Cumbre del Microcrédito fueron las 40 sesiones de Conozca el Reto que se celebraron en la Reunión de Consejos de 1998. Líderes en los sectores del microcrédito, gobierno, negocios y el sector sin fines de lucro participaron como panelistas. Este artículo se ha extraído de las sesiones enfocadas en uno de los temas principales de la Campaña: impacto.

Tomo 3, Número 1
Enero/febrero 2000

Mobilizando Ahorros y Asegurando su Uso Óptimo

Lucy Ito, Consejo Mundial de Cooperativas de Crédito (WOCCU)

[Ito]

Desde la perspectiva de las cooperativas de crédito, la movilización de ahorros tiene tres beneficios. El primero es que refuerza la autosuficiencia financiera de las instituciones. La segunda razón es que reduce la dependencia de la institución frente a créditos externos. Los ahorros representan una fuente de fondos estable y barata y permite que una institución se dedique al financiamiento de las necesidades de la comunidad, al contrario que un financiamiento que puede estar sujeto a las prioridades de un gobierno o donantes. Un último beneficio de la movilización de ahorros es que sus miembros / clientes tienen tanto necesidades de ahorros como de crédito, por lo que ésta movilización de ahorros les permite el acceso a esos servicios tan necesarios.

Sin embargo, pueden existir ciertas razones por las que una organización quiera evitar la movilización de sus ahorros. Los tres riesgos más grandes que hemos identificado en un programa de movilización de ahorros son los siguientes: el primero, la perdida del dinero de los clientes; el segundo, la perdida del dinero de los clientes y el tercero, la perdida del dinero de los clientes.

Brian Branch, Consejo Mundial de Cooperativas de Crédito (WOCCU)

[Branch]Cuando a la gente se le pregunta, “¿Qué busca en una institución financiera?”, la gente dice que quieren saber que su dinero está seguro, es accesible y que recibirán un buen rendimiento.

Nosotros seguimos tres estrategias diferentes en la protección de ahorros. Una es llevar a cabo disciplinas de gestión financieras. Una vez movilizados los ahorros, existe el riesgo de que si una institución se encuentra con dificultades, fracasa y tiene problemas para devolver esos ahorros a los clientes, esto perjudique la confianza depositada en la institución. Por lo tanto, se emplean diferentes líneas de protección antes de perjudicar esos ahorros. La primera sería simplemente la realización de provisiones para pérdidas de préstamos y de la cuenta de ingresos y gastos, esta función de riesgo sirve como primera medida absorber pérdidas normales. La segunda línea de protección serían las reservas o el capital institucional. El excedente que acumulamos con el tiempo actúa como un colchón contra las pérdidas extraordinarias que las provisiones no pueden absorber. La tercera sería el pago en capital o en patrimonio, es decir, las acciones que los clientes invierten como capital de riesgo en sus instituciones. También destacamos el establecimiento de estándares para la calidad de las acciones, morosidad, activos no remuneradores y beneficios para la institución que generan excedente y capital.

Cuando hablamos de provisiones, nos referimos la transferencia de la cantidad de provisiones a la cuenta de gastos basándose en el riesgo que suponga para las instituciones. Medimos ese riesgo fijándonos en la morosidad que las instituciones tienen en su cartera de créditos y en la persistencia de ésta. Los estándares normales sugerirían la provisión del 100 por ciento de los créditos morosos en los que se ha demorado el pago más de 12 meses. Para los créditos que se demoran menos de 12 meses, se pueden establecer un número diferente de reglas. La regla más simple para muchos países es decir que el 35 por ciento de esos créditos serían no reembolsables en menos de 12 meses. También se puede encontrar un número de estructuras donde se aprovisiona por tramos: el 30 por ciento de los créditos que se han demorado más de tres meses, el 60 por ciento entre 3-6 meses y el 75 por ciento entre 6-12 meses. Se puede usar toda una variedad de estrategias. También se pueden saldar esos créditos que son irrecuperables, como en el caso de los que se demoran más de 12 meses.

Hemos hablado del capital. Ahora hablaremos de reservas y ingresos retenidos como la segunda línea de protección. Acumulando capital institucional, muy a menudo sugerimos el 10 por ciento de los activos totales como un objetivo para el capital institucional, lo cual significa que la institución necesita capitalizar su excedente para que mientras crece, conducidos por su movilización de ahorros, el capital institucional también crezca.

Las instituciones necesitan establecer estándares de calidad de activos, medir la morosidad según la cantidad total de la cartera de créditos pendientes que está afectada, mantener la morosidad por debajo del 5 por ciento, aplicar unas políticas de recaudación rápidas y estrictas y, de nuevo, identificar los créditos que son irrecuperables y saldarlos con provisiones (cuando estos créditos se saldan, no significa que se olviden de ellos, más bien que se aplica una recaudación legal de esos créditos).

Si una institución está movilizando ahorros, entonces recibe ahorros por los que estará pagando unos costos financieros, por lo tanto debe asegurarse de que los canalizan en activos remuneradores o esto supondrá una perdida de dinero para la institución. Se quiere asegurar que los activos no remuneradores no sobrepasan el capital institucional, la fuente de fondos que no supone un costo financiero explícito, y entonces limitar los activos no remuneradores de un 5 a 7 por ciento del total de los activos, de nuevo para maximizar las ganancias que la cooperativa de créditos generará.

Al establecer unos objetivos para las ganancias, se podrían calcular las políticas de tipo de interés de los créditos para cubrir todos los costos de la institución. El costo de los fondos que se esperan, el costo de las operaciones y el costo de mantener esas líneas de protección para los ahorros, provisiones para la pérdida de bienes y acumulación de capital. De nuevo, una recaudación estricta y un control de la morosidad son importantes para maximizar las ganancias potenciales de la cartera y limitar los costos operativos a menos del 10 por ciento de los activos.

Al movilizar los ahorros, se quiere asegurar que cuando los clientes vengan a la institución para sacar esos ahorros puedan acceder a ellos y, por lo tanto, mantener la confianza en la institución. Mantener una reserva de liquidez del 10 por ciento de los depósitos es un estándar que se usa a menudo. Si se están recibiendo ahorros a corto plazo, no se querrá conceder préstamos a largo plazo; de este modo se mantendrá una política de gestión de activos y pasivos. 

En resumen, hemos hablado sobre disciplinas de protección de ahorros junto con líneas de protección, capital dentro de la estructura financiera de la institución, la calidad de activos y liquidez. Estos son algunos de los indicadores que el Consejo Mundial usa en nuestro sistema de observación de PEARLS. El sistema de PEARLS mide estos indicadores de protección. También mide el crecimiento y los indicadores estructurales de la institución para que se pueda ver como la institución evoluciona con el tiempo. 

Lucy Ito:
Una vez que hemos establecido los controles de protección y los mecanismos necesarios para asegurar que los ahorros de los clientes estén seguros, bajo el Programa Modelo de la Cooperativa de Créditos, procederemos a identificar y ofrecer servicios impulsados por la demanda como respuesta a las necesidades de ahorro de los clientes. A continuación, presentaremos siete ejemplos de servicios de ahorro que las cooperativas de crédito ofrecen y detallaremos algunas de las ventajas y desventajas desde el punto de vista del cliente y de la institución.

El primer producto o servicio de ahorro que se ofrece es una cuenta de ahorro normal. A menudo, en las cooperativas de crédito, los clientes están acostumbrados a tener cuentas de acciones, acciones que no son accesibles. En muchos casos, los clientes perciben como una carga el hecho de que sus préstamos o contribuciones en acciones sean obligatorias. Una cuenta de ahorros normal es atractiva para los clientes debido al fácil acceso, la retirada cómoda de fondos, la naturaleza voluntaria de la cuenta, y por último, porque requiere una cantidad mínima para abrir este tipo de cuenta. Desde la perspectiva de una cooperativa de crédito, los ahorros regulares son atractivos porque movilizan un volumen importante de fondos que pueden usarse para conceder préstamos; sin embargo los costos de transacción para muchas cuentas pequeñas pueden llegar a ser muy altos. Debido a la naturaleza voluntaria de estos ahorros, esta fuente de financiación se considera muy volátil. Por lo tanto, una cooperativa de crédito no tendrá garantía de que el dinero permanecerá dentro de la institución. 

Un segundo ejemplo de servicio de ahorro es una cuenta de ahorros programada. Este tipo de cuenta se establece para que los clientes puedan ahorrar para una ocasión especial, quizás para unas vacaciones. El acuerdo entre la cooperativa de crédito y el cliente establece que dicho cliente tendrá que determinar una contribución mensual fija. Para los clientes, esta opción es interesante porque, en caso de una disminución de la liquidez de la cuenta de la institución, la cooperativa de crédito ofrece una ligera mejoría del tipo de interés, y ese aumento en el tipo de interés en los ahorros normales resulta atractivo a los clientes. Desde la perspectiva de las cooperativas de crédito, estas cuentas de ahorro programadas ofrecen un flujo estable de fondos cada mes. Estos programas son fáciles de administrar ya que suponen una sola retirada de dinero al vencimiento del plazo acordado. Para las cooperativas de crédito es muy fácil calcular cuales van a ser sus necesidades de liquidez. El costo es también muy bajo, con un bajo número de retiradas de un mismo cliente. Sin embargo, no hay garantía de que el cliente vaya a renovar este servicio. Si un cierto número de clientes deciden no renovarlo, serviría de mensaje de alarma para la cooperativa de créditos sobre la calidad del servicio. 

Un tercer servicio de ahorros que las cooperativas de créditos ofrecen es algo llamado cuenta de ahorros de sorteo. Este es un tipo de servicio donde se ofrece un premio cada vez que un cliente hace un depósito. Entonces se celebra una rifa con un premio en metálico o un electrodoméstico. Desde la perspectiva del cliente, esto es una ventaja, y desde la perspectiva de la cooperativa de créditos, permite a la institución tener un estímulo de fondos periódico. El costo financiero de este tipo de producto es mucho más bajo. En vez de devolver un interés alto por depósito, el electrodoméstico o el premio en metálico son el único costo para la institución. Esto también es atractivo para las instituciones porque tal producto es atractivo para esos sectores del mercado financiero que pueden tener una capacidad menor para ahorrar. Esto les proporciona el incentivo para hacer un depósito pequeño. La única desventaja para la cooperativa de crédito es que a menudo hay muchos depósitos antes de la fecha de la rifa, pero una vez que se ha celebrado, los depósitos para el programa se disminuyen.

Un cuarto servicio que las cooperativas de crédito ofrecen son las cuentas de ahorros juveniles. Para la cooperativa de créditos, una de las ventajas más grandes de este programa es que están suministrando educación financiera a su futuro mercado. También es una forma de acceder a los padres de los niños. Si los padres se enteran de que existe un programa disponible para sus hijos, los atrae a las cooperativas de créditos y quedan expuestos a otros servicios. Las desventajas, desde la perspectiva institucional, son que estas cuentas tienden a ser muy pequeñas, por lo que los costos de transacción son elevados, el volumen total de ahorros movilizados puede ser bajo y para que sea efectivo, se requiere un marketing directo.

Un quinto servicio de ahorros que las cooperativas de crédito ofrecen es la cuenta de ahorros a condiciones fijas. La característica de este tipo de cuenta es que se trata de un contrato que ofrece un tipo de interés fijo durante un cierto tiempo. La renovación de este programa es a la discreción del cliente y se puede hacer automáticamente después del vencimiento. Parte del contrato es que si los fondos se sacan antes del vencimiento, se impondrán penalizaciones o multas, normalmente en forma de reducción de intereses. Desde la perspectiva del cliente, las cuentas de ahorro a condiciones fijas son interesantes porque ofrecen una tasa de rentabilidad más alta que otros servicios de ahorros y pueden servir como una garantía de crédito. Para la cooperativa de crédito, la principal ventaja de los ahorros a condiciones fijas es que se centran en un mercado con capacidad de ahorrar. No obstante, una desventaja es que la cooperativa tiene que pagar un rendimiento más alto para atraer estos ahorros que van a ser relativamente no realizables a corto plazo para el cliente. Otra desventaja es que estos fondos son susceptibles a los tipos de interés del mercado. Si la inflación aumenta, los clientes no pondrán los ahorros en cuentas fijas y, dependiendo de los términos de los ahorros, la cooperativa de crédito se verá forzada a mantener algún tipo de rendimiento. La cooperativa tiene que asegurarse de que ajusta sus tasas de créditos ya que en caso de que éstos bajen, entonces el margen que pueden recuperar, relativo a los ahorros a condiciones fijas, será reducido.

Un sexto servicio que las cooperativas de crédito ofrecen supone que éstas forman parte de una red. Esto supone otro servicio, es decir, el acceso a los fondos a través de operaciones entre cooperativas. Las ventajas para los clientes son que pueden hacer depósitos, hacer transferencias o sacar ahorros en una cooperativa de crédito afiliada sin importar donde se encuentre el cliente. Esto crea en el cliente una sensación de pertenecer a algo más que una cooperativa. Y para la cooperativa, tales operaciones financieras entre cooperativas de crédito reportan la ventaja de una mayor competitividad en relación con otras instituciones financieras, con la posibilidad de realizar economías de escala. Sin embargo, hay una serie de contrapartidas para la cooperativa de crédito. El formar parte de una red supone más demandas en términos de tecnología y comunicación. Una alternativa es que las cooperativas, si no establecen contactos en su propio sistema, pueden usar una infraestructura ya existente en el sector financiero. Sin embargo, tienen que pagar comisiones para facilitar la conexión. La otra contrapartida es que la participación en tal red requiere que la cooperativa cumpla con unos requisitos mínimos muy rigurosos.

Y el séptimo servicio es que las cooperativas de crédito siempre han ofrecido cuentas de participación en acciones. Las cooperativas de crédito no abandonan esto, pero les animamos a modernizar este producto para que ofrezcan mayores tasas de interés en esas cuentas que en las cuentas de ahorros- a menudo las acciones no tienen ningún tipo de rendimiento – y que minimicen la cantidad obligatoria. El reto de los créditos de acciones a largo plazo para las cooperativas es administrar la duración del pasivo e igualar eso con la parte de activo de sus libros.