CÓMO SALVAR LOS OBSTÁCULOS DE LA IDENTIFICACIÓN DE LAS
FAMILIAS SIN RECURSOS
Cómo
salvar los obstáculos de la identificación de las familias sin recursos: El uso de la Calificación del patrimonio
participativo (PWR), del Índice de vivienda de CASHPOR (CHI) y de otras medidas
para identificar y fomentar la participación de las familias sin recursos,
especialmente las mujeres de esas familias
Por
Anton
Simanowitz, Instituto para Estudios de Desarrollo
Ben
Nkuna, Fundación de Pequeñas Empresas
Sukor
Kasim, Women Development Banking Trust
Aportaciones
adicionales por Robert Gailey, World Relief, John Hatch y Laura Frederick,
FINCA International
(Esta
monografía ha sido preparada para la Reunión de Consejos de la Cumbre de
Microcrédito que se celebrará en Abidjan, Côte d’Ivoire del 24 al 26 de junio
de 1999. Esta ponencia está hecha para ampliar la agenda de conocimientos de la
Campaña de la Cumbre. Las
opiniones expresadas son de los autores.)
CÓMO
SALVAR LOS OBSTÁCULOS DE LA IDENTIFICACIÓN DE LAS FAMILIAS SIN RECURSOS
Cómo salvar los obstáculos de la identificación de las
familias sin recursos: El uso de la
Calificación del patrimonio participativo (PWR), del Índice de vivienda de
CASHPOR (CHI) y de otras medidas para identificar y fomentar la participación
de las familias sin recursos, especialmente las mujeres de esas familias
Por
Anton
Simanowitz, Instituto para Estudios de Desarrollo y Ben Nkuna, The Small
Enterprise Foundation, Sudáfrica
Sukor
Kasim, Becario senior en investigaciones, Universiti Sains Malasia
La
sección final sobre Otras medidas de la pobreza fue compilada por Robert
Gailey, World Relief
RESUMEN EJECUTIVO
Se ha
demostrado que el microfinanciamiento es un mecanismo eficaz y eficiente para
la reducción de la pobreza en todo el mundo. La
Reunión Cumbre del Microcrédito de 1997[1]
declaró que su meta era atender a “100 millones de familias entre las más
pobres del mundo[2],
especialmente a las mujeres de esas familias, concediéndoles créditos para que
trabajen en forma autónoma y prestándoles otros servicios financieros y
comerciales para el año 2005.” Se trata de un objetivo audaz
dado que la captación de las familias sin recursos a través del
microfinanciamiento está todavía en su etapa preliminar y la mayoría de las
instituciones de microfinanciamiento (IMF) ya atienden a gente de escasos
recursos pero no a quienes no tienen recursos.
La presente monografía representa el primer paso de
este objetivo: la identificación de
los clientes sin recursos. Se
trata del paso más evitado u olvidado en el clamor de crear programas que
puedan empezar a dispersar préstamos y no pierden tiempo en lograr la
autosuficiencia financiera. La cuestión es cómo se puede beneficiar a
la gente sin recursos con el microfinanciamiento si no se sabe quiénes son los
que no tienen recursos. ¿Cómo se puede decir que se está llegando
a la gente sin recursos si no se mide lo que se hace? ¿Cómo se puede
identificar a estas familias en el terreno y fomentar su participación en los
programas de microfinanciamiento? ¿Cómo se puede medir el impacto si no
sabemos dónde empiezan los clientes?
Sostenemos
que a menos que se utilice una activa concentración en la pobreza, no podremos
crear servicios de microfinanciamiento para los más pobres. La experiencia ha demostrado que si se incluye a
la gente que está en mejores condiciones, se puede llegar a descorazonar a la
gente que quiera ingresar al programa. Por lo tanto, aun cuando
nuestro objetivo no sea exclusivamente el de captar a la población sin
recursos, a menos que usemos una activa selección de candidatos, existe la
probabilidad de que sin querer no incluyamos a los que carecen de recursos.
No se
trata de una cuestión de costo o sostenibilidad (si bien ello tiene un gran
impacto en la forma en que se efectúa la concentración en la pobreza). Independientemente
de que el programa se concentre exclusivamente en un grupo o no, la experiencia
ha demostrado que para abarcar a la gente sin recursos debemos diseñar
específicamente un programa que responda a sus necesidades. La
concentración en la pobreza puede ayudar al proceso mediante la concientización
de las distintas necesidades que tienen clientes diferentes y permitir que se
elijan eficazmente los distintos productos.
Muchas
personas sostienen que es imposible, o demasiado costoso, diseñar herramientas
seguras para concentrarse en la pobreza. Sin embargo, hay una serie de
métodos de selección rentables en uso. La
presente monografía describe dos métodos de concentración en la pobreza que son
eficaces para la identificación de los muy pobres y que se han utilizado a gran
escala con miles de potenciales clientes. También
se analizan algunos otros métodos menos conocidos.
El
Índice de Vivienda CASHPOR (CHI) usa las condiciones externas de la vivienda
como representación de la pobreza y puede ser muy eficaz en condiciones en las
que hay una relación constante entre la pobreza y las condiciones de la
vivienda.
La Calificación del patrimonio participativo (PWR) usa
las definiciones y nociones de pobreza propias de una comunidad y emplea
métodos rigurosos de control recíproco para garantizar la uniformidad y
precisión de los resultados. Ambos
métodos apuntan a aprovechar la información que exista, a recopilar los datos
mínimos necesarios para que la concentración sea fidedigna y efectúan el
seguimiento mediante un proceso de motivación para promover la participación de
los más pobres en el programa.
Ambos
métodos dependen del contexto. La PWR se basa en el
conocimiento minucioso que la comunidad tiene de sí misma y es poco probable
que funcione en aquellos contextos en los que la comunidad sea débil o donde
haya grandes conflictos o desconfianza. De la misma manera, el CHI
depende de que haya una gran correlación entre las condiciones de la vivienda y
la pobreza. No se trata de una relación universal y está bastante
definida por el contexto. Cuando se adapta el CHI a las
condiciones locales, hasta quizás incluyendo otros indicadores que no
pertenezcan a la vivienda pero que sean externamente visibles, hay más
probabilidades de que el Índice pueda aplicarse a una mayor gama de contextos.
Una
tercera herramienta, que denominamos el método de “lista de verificación”, crea
una lista de indicadores de pobreza sobre la base del concepto local de
pobreza. Luego se asignan puntos
a cada indicador o se determina un nivel para el umbral de pobreza. Así se puede calcular el nivel de pobreza de una
familia con el puntaje total o con la cantidad de indicadores correspondientes.
Por
ende, estos métodos no deben aplicarse a ciegas, sino adaptarse a las
necesidades y condiciones locales. Es necesario tomar una serie
de decisiones que determinarán la herramienta a usarse.
CÓMO SALVAR LOS OBSTÁCULOS DE LA IDENTIFICACIÓN
DE LAS FAMILIAS SIN RECURSOS
Cómo
salvar los obstáculos de la identificación de las familias sin recursos: El uso de la Calificación del patrimonio
participativo (PWR), del Índice de vivienda de CASHPOR (CHI) y de otras medidas
para identificar y fomentar la participación de las familias sin recursos,
especialmente las mujeres de esas familias
Por
Anton
Simanowitz y Ben Nkuna, The Small Enterprise Foundation, Sudáfrica
Sukor
Kasim, Becario senior en investigaciones, Universiti Sains Malasia
La
sección final sobre Otras medidas de la pobreza fue compilada por Robert
Gailey, Director de investigaciones, Campaña para la Reunión Cumbre del
Microcrédito
Actualizada en junio del 2000 por
Anton Simanowitz
… Cuando iniciamos el programa, nuestro objeto era
tratar de llegar a los pobres… y ayudarles a cruzar el umbral de la
pobreza…decidimos que el método que usaríamos sería ofrecer un préstamo muy
pequeño porque, seguro, solamente los que tuvieran escasos recursos iban a
recibir un crédito pequeño. El siguiente paso que dimos fue ir a una de las
partes más pobres de Sudáfrica… y empezamos a otorgar préstamos. Pero después de unos pocos años, nos dimos cuenta de que la gente que
obtenían nuestros servicios, en su mayoría, no tenían un nivel de ingresos de pobreza.
Ahora bien, los clientes que son mucho más
pobres, ¿por qué no vienen a uno en grandes cantidades? La razón es que se sienten intimidados por los clientes que tienen más
recursos. Lo que no habían dicho las publicaciones de todo
el mundo es lo que descubrimos en nuestro propio casos y mediante las pruebas
contundentes. La gente más pobre observa quién acude al
programa y simplemente dicen: “Este
programa no es para nosotros, es para gente que está en mejores condiciones que
nosotros”. Y muy a menudo esa gente con más recursos –
quizás menos pobres que ellos – los intimidan simplemente con decir: “Esta reunión es para gente seria”. En este caso hay que tener un negocio en serio. Alguien que solamente vende algunos vegetales no tiene un negocio en
serio”. La gente de escasos recursos ya tiene muy poca
autoestima, y se suman algunos pocos comentarios de ese tipo, se van. Por lo tanto, desafortunadamente, la presencia de gente con recursos
ahuyenta a los pobres. Es por eso que tenemos que concentrarnos
exclusivamente en la pobreza.
John
de Wit
Director
administrativo,
Small
Enterprise Foundation
INTRODUCCIÓN
Se ha
demostrado que el microfinanciamiento es un mecanismo eficaz y eficiente para
la reducción de la pobreza en todo el mundo. La Reunión
Cumbre del Microcrédito de 1997[3]
declaró que su meta era atender a “100 millones de familias entre las más
pobres del mundo[4],
especialmente a las mujeres de esas familias, concediéndoles créditos para que
trabajen en forma autónoma y prestándoles otros servicios financieros y
comerciales para el año 2005.” Se trata de un objetivo audaz
dado que la captación de las familias sin recursos a través del
microfinanciamiento está todavía en su etapa preliminar y la mayoría de las
instituciones de microfinanciamiento (IMF) ya atienden a gente de escasos
recursos pero no a quienes no tienen recursos.
La
presente monografía representa el primer paso de este objetivo: la identificación de los clientes sin recursos. Se trata del paso más evitado u olvidado en el clamor
de crear programas que puedan empezar a dispersar préstamos y no pierden tiempo
en lograr la autosuficiencia financiera. La cuestión es cómo se puede
beneficiar a la gente sin recursos con el microfinanciamiento si no se sabe
quiénes son los que no tienen recursos. ¿Cómo se puede decir que se
está llegando a la gente sin recursos si no se mide lo que se hace? ¿Cómo
se puede identificar a estas familias en el terreno y fomentar su participación
en los programas de microfinanciamiento? ¿Cómo se puede medir el
impacto si no sabemos dónde empiezan los clientes?
Al
principio de la Campaña, se tornó evidente que sería difícil seguir el rastro
de los avances en pro de la consecución del objetivo de la Reunión Cumbre con
el actual conocimiento del campo. La mayoría de los
profesionales del microfinanciamiento pueden informar acerca de las cantidades
de clientes y el porcentaje que son mujeres, pero no pueden documentar cuántos
de sus clientes se encuentran entre los “más pobres” cuando ingresan al programa. La
mayoría de los profesionales simplemente no tienen un método sencillo y
económico para evaluar el nivel de pobreza de sus clientes.
Pero
la concentración en la pobreza es algo más que el simple hecho de saber a quién
se está atendiendo, de cerciorarse de abarcar a quienes queremos abarcar y de
informar a los interesados en este tema. ¿Se
puede concebir un programa de microfinanciamiento que atraiga solamente a la
gente sin recursos? ¿O se puede tener éxito en persuadir a la gente de más
recursos para que no use el programa y atraer a un grupo combinado de gente de
escasos recursos y sin recursos? ¿O vamos a terminar creando un
programa que no atraiga a la gente sin recursos y que preste servicios a los
que tengan escasos recursos o algunos recursos?
Sostenemos
que a menos que se utilice una activa concentración en la pobreza, no podremos
crear servicios de microfinanciamiento para los más pobres. Algunos
programas se concentran exclusivamente en las mujeres, en parte porque el
predominio de los hombres puede desalentar la participación de las mujeres. Asimismo,
la experiencia ha demostrado que si se incluye a la gente que está en mejores
condiciones, se puede llegar a descorazonar a la gente que quiera ingresar al
programa.
Por lo tanto, aun cuando nuestro objetivo no sea
exclusivamente el de captar a la población sin recursos, a menos que usemos una
activa selección de candidatos, existe la probabilidad de que sin querer no
incluyamos a los que carecen de recursos.
No se
trata de una cuestión de costo o sostenibilidad (si bien ello tiene un gran
impacto en la forma en que se efectúa la concentración en la pobreza). Para
nosotros, si queremos atender a los más pobres mediante el microfinanciamiento,
debemos concebir especialmente un programa que responda a sus necesidades.
Antes
de proseguir analizando cómo hacerlo, es importante abordar algunos de los
argumentos en contra de ello.
EL ENFOQUE “NO LO HAGAN” PARA LA CONCENTRACIÓN EN
LA POBREZA
Los
argumentos más comunes contra la activa concentración en los pobres son una
extraña mezcla de “cuesta mucho hacerlo” con “no es necesario”.
El
argumento más común contra la concentración en los pobres gira en torno al
problema de los costos. Prestar
servicios de microfinanciamiento a los poblados rurales que están aislados es
costoso.
Quienes proponen este punto de vista aducen que dicha
concentración aumenta los costos de las transacciones, con lo cual se debilita
la autosuficiencia financiera institucional (AFI). La
concentración en la gente sin recursos implica también concentrarse en los
clientes menos lucrativos, quienes (inicialmente) solicitan los préstamos más
pequeños.
“En un
momento dado (las IMF) puede optar por el crecimiento y destinar sus recursos a
sustentar el éxito de aquellas instituciones ya establecidas y que evolucionen
rápidamente, o dedicarse a producir un impacto sobre la pobreza… y volcar sus
recursos a aquellas operaciones que se concentren en el problema de la pobreza
y corran un mayor riesgo de fracasar, así como tengan previsto obtener una
menor tasa de rendimiento” (Hulme & Mosley, V1, pág. 206).
La
concentración activa en los pobres es considerada innecesaria también por
algunos profesionales y académicos. Este grupo sostiene que el
objetivo de captar a la gente de menos recursos puede lograrse a través de la
formulación de una metodología de crédito. Por
ejemplo, un programa podría ofrecer préstamos pequeños con altos costos de
transacción, en términos de tiempo necesario para ingresar al programa y
durante las reuniones, con el objeto de disuadir el ingresos de todas aquellas
otras personas que no sean los de menos recursos. Estas
características del diseño sirven para que el producto se torne menos atractivo
para la gente con más recursos.
Otra
opción del diseño tendiente a concentrar un programa en la prestación de
servicios a la gente de escasos recursos y sin recursos es trabajar en aquellas
zonas donde vivan la mayoría de los pobres. La
mayoría de los países tienen datos demográficos básicos (y alguno algo más
sofisticados) que darán una idea estimada de dónde se encuentran las
concentraciones mayores o menores de gente de escasos recursos.
Cuando
se critica a estos métodos aduciendo que no son seguros, normalmente la
respuesta es que este tipo de control pasivo es el mejor compromiso, teniendo
en cuenta los altos costos que implican los métodos de concentración más
proactivos.
Estamos
convencidos de que no se trata de una solución de compromiso, sino de una falla
fundamental en la prestación de servicios a la gente sin recursos. La
experiencia de las IMF concentradas en la pobreza demuestra que la
concentración activa en los pobres es el primer paso crucial que hay que dar
para crear una institución eficaz y eficiente con el objeto de reducir la
pobreza.
POR QUÉ DEBEMOS CONCENTRARNOS ACTIVAMENTE EN LA
GENTE DE ESCASOS RECURSOS
Una
institución que trabaje con gente sin recursos y de escasos recursos debe
incluir actividades que estén especialmente destinadas a estos grupos
beneficiarios – la concentración en ellos es solamente una de esas actividades. Si
bien aumenta sin lugar a dudas los costos de las transacciones, hay cada vez
más pruebas de que el incremento de la clientela y otros beneficios de esa
concentración conducen a la consecución gradual de la AFI. La
innovación y creatividad pueden consolidarla. Por
ejemplo, la concentración puede asistir a concientizar y a motivar a la gente
para que ingrese al programa (lo que se analiza más adelante en las
descripciones del Indice de vivienda y la Calificación del patrimonio
participativo). Asimismo las recientes
innovaciones en materia de concentración la han tornado más rentable.
Muchas
instituciones la consideran un requisito esencial para la creación y el
mantenimiento de una buena disciplina crediticia, lo que es fundamental para
que el programa sea sostenible. Por
ende, la concentración en la pobreza no es solamente una cuestión de captar a
la gente correcta, sino una cuestión de crear una estructura funcional que va a
evolucionar hasta convertirse en una institución sostenible. Si el
programa no se concentra en la gente sin recursos y de escasos recursos, habrá
una falta de enfoque y de coordinación de los servicios con las necesidades de
los clientes. Ello podrá llevar a una mala disciplina crediticia,
altos índices de deserción y, por lo general, creará un entorno problemático
que en última instancia socavará la sostenibilidad.
Hay
dos beneficios claros en tener un buen conocimiento de quienes se está captando
con los servicios financieros. El primero se relaciona con la
IMF y su capacidad de concentrar sus servicios en los clientes deseados. Sin
tener conocimiento del perfil de pobreza de los clientes, es imposible saber si
se está captando a quien se quiere atender y saber si los productos y servicios
que se ofrecen responden a las necesidades de los clientes beneficiarios.
El
segundo beneficio está relacionado con la necesidad de transparencia y
responsabilidad en el microfinanciamiento. Cuando
se establece el objetivo de la pobreza, no es suficiente suponer simplemente
que se ha alcanzado. Las IMF, sus fundadores y otras partes interesadas tienen
que contar con información básica para decribir el nivel de pobreza de los
clientes que se captan.
En la
presente monografía sostenemos que el uso de una herramienta de concentración
en la pobreza no se limita a informes con cifras de cuánta gente se ha captado. Es
también el requisito fundamental de organizar una institución que se concentre
en las necesidades del grupo beneficiario, en vez de responder a la voz
predominante de los beneficiarios no deseados.
La
concentración pasiva mediante el diseño de productos será siempre un método
dudoso de llegar a la gente pobre y, por cierto, no va a separar a los que no
tengan recursos de quienes tengan escasos recursos. Hay
numerosos ejemplos de cómo esos productos de préstamos han beneficiado a los
clientes en mejor situación económica que han ingresado al programa con la
expectativa de conseguir mejores préstamos en el futuro. La cita inicial de esta monografía describe la
experiencia de Small Enterprise Foundation (SFF) en Sudáfrica, donde se
descubrió que la falta de concentración había llevado al programa a prestar
servicios a clientes en mejores condiciones económicas. Los
programas de desarrollo rural integral de Asia han informado acerca de
experiencias similares (Kassim, experiencia personal).
La
concentración en la pobreza es el primer paso a dar en la creación de un
programa que esté destinado a responder a las necesidades de la gente sin
recursos.
La marginalización y la exclusión social de que son objeto
los pobres implican que debe crearse una “cultura de pobreza”. Al
elegir las características de la gente en quienes deseamos concentrarnos,
estamos concentrándonos también en los beneficios del programa.
La
concentración en la gente de escasos recursos está muy vinculada con la
concentración en la mujer. Hay sólidos argumentos que
sostienen que a menos que los programas estén dirigidos a las mujeres, se las
puede pasar por alto muy fácilmente. A menudo se centra la atención
en las mujeres porque se cree que ello tendrá un mayor impacto en términos de
reducción de la pobreza, dado que las mujeres tienden a gastar los ingresos
extra que tengan en las necesidades de sus familias. En su
estudio de las réplicas de Grameen Bank, por ejemplo, Helen Todd describió un
mucho mayor impacto en las mujeres y sus familias cuando los préstamos se
concedían a mujeres de escasos recursos en vez de otra gente.
Además,
se las puede seleccionar como candidatas por su relativa marginalización y
mayor incidencia de pobreza. Una serie de estudios han
examinado la función que cumple el microfinanciamiento en la habilitación de la
mujer, pero se trata de un tema muy debatido entre la gente que aduce que el
microfinanciamiento puede contribuir al potenciamiento de la mujer, pero que no
conduce directamente a ello (véase Johnston; Johnston y Rogaly; Mayoux).
Un
tercer motivo común por el que se selecciona a las mujeres como candidatas está
relacionado con los beneficios operativos en vez de la reducción de la pobreza. La
experiencia ha demostrado que las mujeres muy pobres cumplen mucho mejor que
los hombres en términos de utilización de los préstamos y disciplina
crediticia. Rutherford (citado en Johnston y Rogaly, pág. 4) observa que en Bangladesh la concentración en
las mujeres se debe a que “se las considera más accesibles (están en el hogar
durante las horas de trabajo); es más probable que paguen a tiempo; son más
flexibles y pacientes que los hombres y es menos costoso prestarles servicio”.
¿NOS DEBEMOS CONCENTRAR PURA Y EXCLUSIVAMENTE EN
LA GENTE SIN RECURSOS?
La
meta de la Reunión Cumbre es atender a 100 millones de familias entre “las más
pobres” del mundo. La realidad del microfinanciamiento hoy en día es que
son pocas las organizaciones que se concentran efectivamente en prestar
servicios a gente sin recursos.
El
principal factor es la autosuficiencia financiera. En la
exposición anterior sostuvimos que la creación de una institución para atender
a los más pobres impone otros gastos a una IMF, pero crea también beneficios
que pueden llevar a la consecución de la AFI. Dijimos
también que solamente mediante la confrontación directa de la tarea difícil que
representa crear una IMF financieramente sostenible para la gente sin recursos
vamos a superar los problemas del costo.
Por
eso, el análisis de la concentración exclusiva está basado en la capacidad de
las IMF de captar y atender a los más
pobres.
Se trata de una cuestión fundamental que debe ser
primordial para la consecución de la meta de la Reunión Cumbre de atender a la
gente sin recursos.
El
pragmatismo se inclinaría por un enfoque que acepte que la mayoría de las IMF
atiendan a una combinación de clientes, incluso alguna gente sin recursos y de
escasos recursos, pero quizás también a los que tengan recursos. En
este caso, la concentración en la pobreza sería fundamentalmente una
herramienta para conocer y dar información sobre qué público se atiende. Siempre
que se pueda captar eficazmente a gente sin recursos con un programa “mixto”,
al aumentarse la escala habrá más probabilidades de captar mucha más gente sin
recursos.
Aquellos programas que atiendan a varias clases de
clientes, no solamente a los que no tengan recursos o que cuenten con escasos
recursos, podrán expandirse más rápidamente y beneficiar a cantidades más
grande de personas que los programas que se dediquen exclusivamente a una sola
clase. Si lo hacen, es
probable que se beneficien grandes cantidades de personas de escasos recursos y
sin recursos. Además, esos programas
tienen la posibilidad de subsidiar préstamos para los más pobres con los
empréstitos más lucrativos que se conceden a la gente de recursos y, de esa
manera, se podría alcanzar la AFI con mayor celeridad.
No hay
problema intrínseco alguno en un programa que se dedique tanto a la gente sin
recursos como a la de escasos recursos, e inclusive la que tenga recursos. Pero
cuando las necesidades de los distintos grupos beneficiarios son muy
diferentes, se torna difícil satisfacer las necesidades de los más pobres.
Organizaciones
del tipo de SEF, que han tratado de trabajar exclusivamente con gente sin
recursos, han descubierto que, en su contexto, no se puede atender eficazmente
a la gente más pobre en un programa mixto. Para
responder a las necesidades de la gente sin recursos, es necesario crear una
cultura de concentración en la pobreza. Si predomina la gente con
recursos, o hasta si hay mayoría de gente de escasos recursos en vez de sin
recursos, la gente más segura de sí misma y que más exprese sus opiniones será
más escuchada. Una IMF innovadora que aspire a lograr la AFI o un
empleado encargado de otorgar préstamos que responda a los incentivos financieros
que recibe por conseguir una buena cartera de préstamos escuchará estas
opiniones.
Así habrá una tendencia a desarrollar productos
crediticios más convenientes para los clientes en mejor situación económica. Los
clientes de menos recursos quedarán cada vez más marginados, tanto por la IMF
como, en el caso de créditos colectivos, por sus compañeros de grupo y los
miembros del centro. Los muy pobres que obtienen préstamos de poca cuantía
tienen problemas, son vulnerables y necesitan mucho apoyo, además de no ser
populares con los otros clientes, los empleados encargados de conceder
préstamos o las sucursales que luchan por ser lucrativas. A esa
altura, si el programa todavía sigue atrayendo a la gente sin recursos, es
probable que también tenga un impacto negativo sobre estos clientes y, en
realidad, contribuya a una mayor pobreza.
Independientemente
de que el programa se concentre exclusivamente en un grupo o no, la experiencia
ha demostrado que para captar a la gente sin recursos debemos diseñar específicamente
un programa de servicios que responda a sus necesidades. El
programa puede abarcar a los distintos grupos del mercado, pero debe tener
conocimiento de las diferencias entre ellos y tratar a cada grupo en forma
acorde.
La concentración en la pobreza puede ayudar al proceso
mediante la concientización de las necesidades que tienen clientes diferentes y
permitir que se elijan eficazmente los distintos productos.
Por lo
tanto, es necesario concentrarse en la gente que tenga más sentido para el programa
tanto en materia de la prestación de servicios que respondan a las necesidades
de los que no tienen recursos como del desarrollo de una IMF que pueda alcanzar
la AFI. La composición exacta
del grupo beneficiario es, por lo tanto, una combinación de los grupos
identificables de gente de distintos niveles de pobreza, el alcance de las
diferencias en los servicios necesarios para estos distintos grupos y las
exigencias prácticas de formar una IMF viable que pueda alcanzar la AFI.
Selección
eficaz de los candidatos en función del costo
Si se
acepta que es necesario dedicarse activamente a la gente sin recursos para
procurar que:
i)
formen parte del programa,
ii)
sigan en el programa y no se retiren por lo que digan o hagan los otros; y
iii)
formen una institución eficiencia, eficaz y rentable que responda a las
necesidades de los más pobres.
Entonces
se puede empezar a ver cómo se puede lograr de la manera más eficaz en función
del costo.
La presente monografía describe tres métodos de
concentración en la pobreza que son eficaces para la identificación de los muy
pobres y que se han utilizado a gran escala con miles de potenciales
clientes. Las herramientas de
concentración en la pobreza desarrollan métodos sencillos para medir la
“pobreza”, que es compleja, subjetiva y muy difícil de medir con
precisión. Es necesario lograr términos
medios o soluciones de compromiso.
Las IMF que desean desarrollar herramientas de
concentración en la pobreza se enfrentan a tres preguntas clave:
1)
¿Cómo medimos de una manera
sencilla un problema tan complejo como lo es la pobreza?
2)
¿Cómo podemos confiar en los
resultados que obtenemos?
3)
¿Cómo podemos asegurarnos de
que la herramienta de concentración en la pobreza es eficaz en función del
costo?
1) La creación de una herramienta sencilla para
medir la pobreza compleja
La primera dificultad es la identificación sencilla y
rentable del nivel de pobreza de los clientes y posibles clientes. Normalmente las IMF usan tres métodos. El primero usa las definiciones de pobreza
de la comunidad, los otros dos son herramientas para que terceros recaben
información “objetiva” sin involucrar necesariamente a los miembros de la
comunidad en el proceso.
1)
El uso de definiciones y
autocalificaciones de la comunidad. Las
herramientas basadas en este método reconocen la complejidad y subjetividad de
la pobreza y afirman que los que tienen acceso a la información son los más
conocedores y usan las definiciones de pobreza de las comunidades. La dificultad de diseño reside en encontrar
la forma de obtener información uniforme y sincera de las comunidades. La
Calificación del patrimonio
participativo (PWR en inglés) es el ejemplo más comúnmente usado. Usa las definiciones y nociones de pobreza
propias de una comunidad y emplea métodos rigurosos de control recíproco para
garantizar la uniformidad y precisión de los resultados.
2)
Indicadores visuales de la
pobreza: Si se tiene conocimiento de
las condiciones y características locales de la pobreza, es posible seleccionar
uno o más indicadores o ejemplos de pobreza que sean visibles durante una breve
visita a la casa de la persona. Cuando
un indicador visual tiene una sólida relación con el nivel de pobreza, puede
ser un método eficaz y de bajo costo.
El Índice de Vivienda CASHPOR
(CHI) usa las condiciones externas de la vivienda como representación de la
pobreza y puede ser muy eficaz en condiciones en las que hay una relación
constante entre la pobreza y las condiciones de la vivienda.
3)
La lista de
indicadores: Una serie de
organizaciones han elaborado una “lista de verificación” de los indicadores o
ejemplos de pobreza (que van de los ingresos y gastos, propiedades inmuebles o
activos a salud y educación o acceso al agua potable). Estas herramientas se basan en el
conocimiento del contexto local de pobreza y es probable que incluyan, o no,
las definiciones de pobreza de la comunidad o los indicadores visuales. Crean una lista de indicadores que reciben
un puntaje (y algunas veces se ponderan) y así se triangulan entre sí. El método de la lista de verificación puede
resultar una herramienta poderosa de concentración en la pobreza en la que se
dedica suficiente tiempo y recursos al desarrollo de la combinación correcta de
indicadores. Por lo general requieren
más tiempo y son más costosos de implementar que la calificación de la
comunidad o los indicadores visuales.
2)
La creación de una herramienta rigurosa y confiable
Una vez que se haya creado el medio de
medir la pobreza con alguno de los métodos sencillos antes mencionados, el
siguiente aspecto a tener en cuenta es la elaboración de procedimientos
destinados a garantizar que la herramienta produzca resultados precisos en
forma constante, que no sean propensos a deformaciones por parte del personal o
los clientes o por frecuentes casos “excepcionales”.
Una innovación clave de la mayoría de las
herramientas de concentración es la triangulación. Se recaba información de una serie de
perspectivas diferentes. A medida que se verifica cada una de las fuentes de
información con las otras, aumenta la confianza en su fiabilidad.
En los métodos de autocalificaciones de la comunidad
es importante procurar que los representantes de la comunidad sean congruentes
en su aplicación de los criterios que usen y que no haya favoritismos o
intentos de manipular los resultados.
Cuando se usen indicadores visuales, es importante
que se establezca una relación muy sólida entre el indicador visual y la
pobreza y que no haya casos “excepcionales“ frecuentes. Son importantes los buenos sistemas de
apelación y de control de la eficacia del sistema y las actividades básicas
deben comprobar la fiabilidad del ejemplo antes de que se use.
Asimismo, en los sistemas de listas de verificación,
tiene que haber un buen trabajo básico y un período de perfeccionamiento para
verificar que los indicadores son más sensibles, para elaborar la ponderación
adecuada y la triangulación eficaz.
3) La rentabilidad o eficacia en función del
costo
Por último, para que la herramienta de evaluación sea
útil, deberá ser económica y rentable para que se emplee. Hay algunos principios generales y métodos
que son comunes al CHI, PWR y a otras herramientas de evaluación de la pobreza
que se usan y que ayudan a transformar las herramientas de ejercicio académicos
en métodos prácticos que las IMF pueden usar en forma cotidiana.
No es necesario que las IMF sean exactas en su
evaluación de la pobreza. Tienen que
saber con un grado razonable de confianza cuál es el nivel aproximado y
relativo de pobreza de sus clientes en comparación con el resto de la
comunidad. Ninguna herramienta que se
concentre en la pobreza va a tener un 100% de eficacia y el costo de obtener un
mayor porcentaje normalmente es mayor que los beneficios. En la PWR, por ejemplo, los últimos puntos
porcentuales pueden duplicar fácilmente el costo de todo el ejercicio. Por ende, la herramienta debe basarse en una
mínima cantidad de información necesaria para lograr el nivel mínimo de
precisión deseado: “el desconocimiento óptimo”.
El
primer paso de ambos métodos se da a un macronivel. Es así
como se puede elegir una provincia, distrito, división, condado, poblado o
alguna otra división administrativa de acuerdo con los datos disponibles sobre
los niveles de pobreza.
Es
probable que en los departamentos del gobierno nacional o local se disponga de
información sobre temas relativos a la pobreza, tales como salud, bienestar
social, educación o agricultura. Se puede solicitar información
a las organizaciones no gubernamentales que se dediquen a problemas afines y
que tengan conocimiento de la ubicación de las principales concentraciones de
familias de escasos recursos en algún distrito.
Los
datos demográficos, especialmente aquellos relacionados con ingresos y
erogaciones, son notoriamente escasos y, cuando están disponibles, no son de
confiar, especialmente en los países en desarrollo. Es
necesario usar este tipo de datos con mucha cautela y solamente en la medida en
que sean fidedignos. Por ende, en algunos países, puede servir para
identificar la provincia en la que se concentrará el programa. En
otros países puede llegar a ser posible concentrarse en los poblados y usar las
fuentes de información que haya.
Según
la experiencia de CASHPOR en Malasia, se puede utilizar las estadísticas
nacionales en gran medida. Se puede aprovechar mucho las
estadísticas disponibles en materia de distribución geográfica de las familias
sin recursos y de escasos recursos. A
menudo se consiguen tales datos de los censos recientes o de las encuestas por
muestreo y se puede obtener el total de familias sin recursos y de escasos
recursos, o un cálculo aproximado, a nivel administrativo del distrito /
condado.
Esto permite a CASHPOR empezar a trabajar en el distrito
/ condado con el mayor número de familias sin recursos y de escasos recursos. El siguiente paso consiste en reunirse con
funcionarios bien informados del distrito / condado para preguntarles adónde se
encuentran las más grandes concentraciones de esas familias en el distrito o el
condado.
Una
vez identificados los poblados que tengan la mayor cantidad (no necesariamente
el mayor porcentaje) de familias sin recursos y de escasos recursos, pueden
iniciarse la actividades de captación en el terreno. La labor comienza con visitas al distrito que
tenga el mayor número de familias de escasos recursos y luego al distrito que
tenga la segunda concentración más alta y así en más.
La
motivación de la gente que reúna los requisitos para ingresar al programa
constituye un aspecto fundamental de las metodologías de CASHPOR y SEF. Si
bien no forma parte explícitamente de la herramienta de concentración en la
pobreza, sí es una parte integral de sus metodologías de concentración.
Muchas
personas sin recursos, especialmente las mujeres, tendrán mucho miedo al
principio dado que no saben ni creen que los servicios son para ellas. Aun cuando estén informados, es probable que
muchos piensen que sería demasiado riesgoso obtener préstamos. Solamente la labor paciente y constante de
motivación y el convincente efecto de demostración que tengan aquellas familias
vecinas de escasos recursos y sin recursos que sí participen y se beneficien
los instará a aprovechar la oportunidad.
Índice de Viviendas de CASHPOR (CHI)
El
Índice de Vivienda fue desarrollado por CASHPOR, una red de réplicas del
Grameen Bank en la región de Asia Pacífico, para que sus miembros alcancen el
doble objetivo de acrecentar y ampliar su clientela entre las familias de
escasos recursos y de lograr la AFI.
La
metodología tiene tres pasos:
1.
Identificación de aquellas áreas con una mayor
concentración de pobreza (aspecto que ya se trató antes).
2.
Uso de la vivienda y, a veces, los alrededores de la
vivienda familiar, como indicador para eliminar a aquellas familias que obviamente tengan recursos.
3. Realización
de una entrevista domiciliaria detallada, o la comprobación del patrimonio
neto, para determinar si las demás familias reúnen las condiciones para formar
parte del programa.
¿Cómo funciona el Índice de la Vivienda?
El
personal local que trabaja en el terreno recorre sistemáticamente los poblados
elegidos por tener mucha gente de escasos recursos. Se fija en cada vivienda y sus alrededores,
elimina aquellas que son grandes, están en buenas condiciones y construidas con
materiales caros, mientras que anotan o asignan un puntaje a aquellas viviendas
que pueden pertenecer a gente de escasos recursos o sin recursos, basándose en
una serie de puntos relativos a las condiciones locales. Se
establecen dos límites: (i)
entre los que tengan escasos recursos y los que tengan recursos y (ii) entre
los que se identifiquen como gente con escasos recursos, quiénes son los más
pobres y quiénes menos pobres. En general, al personal local
le toma cinco minutos clasificar una vivienda y determinar los puntos que
tienen los candidatos.
Algunas
veces es bien fácil porque solamente hay que fijarse en el techo de la
vivienda.
En las zonas rurales de Asia, un techo endeble y
provisorio (por ejemplo, paja, hojas, láminas de plástico o cartón) casi
siempre indica una vivienda “muy pobre” a diferencia de una “pobre”. Cambiar
el techo, por ejemplo, por chapas galvanizadas usadas en las Filipinas, o por
tejas usadas de fabricación local en el Sur de la India, no cuesta mucho, pero
aún así está por encima de los recursos de la gente “muy pobre”. Una vez que la gente obtiene algunos ingresos
extra (es decir, cuando logran ser menos pobres), tienden a cambiar el techo al
menos por uno semipermanente, es decir un techo que los proteja contra la
lluvia y el viendo y que no tenga que repararse constantemente.
Para
facilidad de los profesionales de este campo, se puede utilizar como guía la
siguiente clasificación. Por supuesto que tendrá que
adaptarse a las condiciones locales.
Tamaño de la casa: Tamaño
de la casa: Tamaño de la casa:
Categoría Puntos Categoría Puntos Categoría Puntos
Pequeña 0 Pequeña <20 metros cuadrados 0 Pequeña 0
Mediana 2 Mediana 20 a 29 metros cuadrados 2 Mediana 2
Grande 6 Grande >29 metros cuadrados 4 Grande 4
Condiciones estructurales: Condiciones
structurales:
Categoría Puntos Categoría Puntos
En ruinas 0 En ruinas 0
Normales 2 Normales 2
Buenas 6 Buenas 6
Calidad de las paredes: Altura
y materiales de las paredes: Calidad
de las paredes:
Categoría Puntos Categoría Puntos Categoría Puntos
Mala 0 < 4 pies de barro 0 Mala 0
Normal 2 4 pies de barro 2 Normal 2
Buena 6 > 5 pies 6 Buena 6
Calidad del techo: Calidad del techo: Calidad del techo:
Categoría Puntos Categoría Puntos Categoría Puntos
Paja / Hojas 0 Paja / Hojas 0 Ninguno / Barro 0
Hojalata / Hojalata/
chapas metálicas 2 chapas metálicas 2 Parte de piedra 2
Techo Tejas y otros buenos Cemento /
permanente 6 materiales 6 Hormigón 6
Se
establecerá un total de puntos como límite para separar las viviendas de la
gente de escasos recursos de las de gente con recursos. Si hay
alguna duda con respecto a ello, se puede convalidar ese límite divisor
haciendo una comparación con los ingresos de las familias en un estudio de
muestreo.
Posteriormente, se establece un total de puntos dentro
de la categoría de gente de escasos recursos para separar las viviendas de los
más pobres de las viviendas de los que tienen algunos recursos. También
se puede realizar un estudio de muestreo para convalidar esos límites en
comparación con los ingresos de las familias. Aquellas
viviendas que estén por debajo del límite establecido entre los pobres y la
gente con recursos se incluyen en una lista y se va haciendo un diagrama a
medida que el personal local va de un poblado a otro.
Los
siguientes puntos límite pueden servir de guía para determinar las condiciones
necesarias:
i. 3 o
menos: Es probable que sea muy pobre
ii. 4 a 6: Pobre
o de escasos recursos
iii. Más de
6: Es muy poco probable que sea pobre.
Al
limitar el puntaje a un total de 3 o menos, hay más probabilidades de captar a
las familias sin recursos. Sin embargo, para aquellas
familias que tengan un puntaje de 4 o más, se puede desarrollar un procedimiento
de apelación mediante el cual las familias pueden acudir a un miembro superior
del personal y presentar su caso para ser estudiado, con lo cual el personal
local queda liberado de la responsabilidad de identificar a las familias sin
recursos.
En un
mapa del poblado se marcan todas aquellas viviendas de todo el poblado que
tengan un total de 3 puntos o menos. Se
suma el número de “viviendas que parecieran reunir las condiciones” y se
transfiere la suma a la lista de las viviendas muy pobres del distrito. Esto
puede usarse para obtener un cálculo preliminar de la exigencia de servicios de
microfinanciamiento. Servirá también para determinar las prioridades en
materia de comprobación del patrimonio neto. No se
deberá prestar atención alguna a las viviendas que sea obvio que no están
habitadas por familias de escasos recursos (por ejemplo, las viviendas grandes
en buenas condiciones, hechas con materiales caros y con amplias instalaciones
y hasta rodeadas por muros resistentes).
La comprobación del patrimonio neto
Una
vez finalizada la lista y el mapa de viviendas del poblado que aparentemente
reúnen las condiciones, el personal local irá a las casas que aparecen en la
lista para verificar los requisitos y realizar una entrevista breve, de 10 a 15
minutos, que se centre en el valor de sus bienes productivos. Tales
bienes o activos incluyen tierras agrícolas que les pertenezcan y/o que
trabajen, equipos y maquinarias agrícolas (incluso edificaciones), grandes
animales de granja, vehículos de transporte y existencias de mercancías para la
venta, etc. Se calcula el valor total
de los bienes de la familia y se lo compara con el límite correspondiente que
distinga a la gente con recursos de las familias de escasos recursos y a los
pobres de los indigentes. Se informa a aquellas familias
que estén encuadradas en las dos últimas categorías que reúnen los requisitos
necesarios para recibir servicios financieros y se los motiva para formar un
grupo con otras cuatros familias del poblado en las mismas condiciones y en
quienes puedan confiar en asuntos de
dinero.
Aspectos clave del uso del Índice de Vivienda[6]
Verificación y control de calidad
Como
parte del control de calidad destinado a procurar una mínima infiltración de
los servicios del programa por parte de los clientes con recursos y para
verificar y supervisar al personal local, se recomienda volver a efectuar
visitas a algunas casas y verificar nuevamente que reúnan los requisitos
necesarios, así como volver a comprobar su patrimonio neto. Entre
las réplicas del Grameen Bank, el proceso anterior se denomina “reencuesta” y es un proceso periódico
pero independiente de verificación aleatoria de la calidad de información
producida por todo el personal local, que normalmente emprenden los
supervisores en el terreno o el equipo de auditoría interna en la oficina
central.
En las
nuevas sucursales se efectúan reencuestas en todos los domicilios que reúnen
los requisitos para formar parte del programa. Si se
dispone de más personal, la reencuesta se reduce a una muestra aleatoria de
cinco por semana por cada empleado encargado de préstamos.
Mediante
este proceso, los supervisores que trabajen a nivel local pueden tener la
seguridad de que al personal local no se le haya escapado algún factor
importante que sea necesario tener en cuenta. Los
comentarios y opiniones que recibe el personal y las familias afectadas en las
reencuestas corroboran y aportan la calidad y transparencia necesarias para
garantizar la confianza del público en la capacidad de la IMF de captar y
beneficiar a las familias sin recursos. Las reencuestas deben
realizarse si hay algún motivo para sospechar que las familias en mejores
condiciones están infiltrando el programa en alguna zona en particular. Solamente
cuando los supervisores locales estén convenidos de que una familia reúne los
requisitos puede extenderse la confirmación oficial.
El CHI
es una herramienta poderosa y eficaz en función del costo. Sin
embargo, su utilidad depende enteramente de la relación entre pobreza y
vivienda, de que sea evidente que vivir en una mala estructura habitacional
indica pobreza y que una mejor
estructura indica la (relativa) posesión de recursos. Por lo tanto, algunas veces,
el CHI no es eficaz. Por ejemplo, en aquellos lugares en que los
pobres se hayan beneficiado de los programas de viviendas públicas, como
sucedió en algunos poblados del sur de la India, no puede utilizarse para
distinguir entre la gente de escasos recursos y los que tienen recursos.
En
algunos contextos, se puede adaptar fácilmente el CHI a los criterios locales
(véase el cuadro anterior). En otros contextos, cuando el
índice de vivienda no es apropiado, es factible desarrollar otras
comprobaciones de la pobreza mediante indicadores visuales, para lo cual se
usan ejemplos que ilustren una sólida relación con el nivel de pobreza.
Sin
embargo, el CHI y otros indicadores visuales van a estar siempre limitados por
la necesidad de características externas visibles, la falta de
contextualización en materia de circunstancias que cambian con el correr del
tiempo y la incapacidad de considerar los aspectos no físicos de la pobreza. Todo
esto está comprendido parcialmente en el proceso de apelación y la comprobación
del patrimonio neto del CHI, pero estos mecanismos se suman al costo de la
herramienta y solamente pueden usarse en casos dudosos.
Comparación del CHI con la PWR – El estudio de un
caso de SEF, Sudáfrica
El
programa Tšhomišano (se pronuncia “chom-is-ano”) de SEF adoptó un Índice de
Vivienda modificado como herramienta para la concentración en la pobreza. Inicialmente,
se empleó una entrevista similar a la comprobación del patrimonio neto, pero
posteriormente se dejó de hacerla para ahorrar tiempo. Los
informes de problemas presentados por el personal local provocaron
preocupación, fundamentalmente con respecto a aquellas personas a quienes se
les había negado acceso al programa en función de las condiciones de su
vivienda, a pesar de los indicios obvios de pobreza y la confirmación de ello
por parte de los miembros de la comunidad. Hubo
informes también sobre gente que estaba ingresando al programa y que el
personal local creía que no eran pobres, pero que respondían a las
características del índice.
Dos
estudios compararon los resultados de la PWR y el CHI, según correspondía a SEF
(Simanowitz). Los mismos demostraron
la inexactitud de un sistema basado en criterios estáticos que se juzgan por
medios externos (el Índice de la Vivienda), cuando se lo compara con el juicio
local de la pobreza (PWR). Se citaron muchos casos de
gente que vivía en la pobreza pero que vivían en condiciones razonables. Por
ejemplo, había gente que vivía en casas construidas antes de que falleciera el
sostén de la familia, o de que la abandonara de algún otro modo. Además, hasta un tercio de las personas
clasificadas entre las más pobres por el Índice de la Vivienda estaban entre el
50% superior según la PWR. Por ejemplo, mucha gente que
vivía en viviendas de mala calidad (mientras construían una casa nueva o tenían
su principal vivienda en algún otro lado) fueron incluidas erróneamente en la
categoría de gente sin recursos en virtud del Índice de la Vivienda.
Este
hecho destaca la necesidad de procurar la eficacia de los ejemplos usados en el
sistema del indicadores visuales. Un sistema visual es por
definición estático y se producen anomalías. Es de
prever que así sea en un sistema rentable que se base en el principio de
desconocimiento óptimo. Sin embargo, es fundamental contar con un sistema eficaz
de apelaciones para resolver las anomalías. El
estudio de casos demuestra también la necesidad de la segunda etapa del CHI (es
decir, la comprobación del patrimonio neto) a efectos de verificar los
resultados de la evaluación visual. En el caso de SEF, se descartó
esta etapa debido al tiempo que involucraba, pero de esa manera se debilitó el
proceso de concentración en un grupo determinado.
Calificación del
patrimonio participativo (pwr)
A
diferencia del Índice de la Vivienda de CASHPOR, la PWR se propone aprovechar
el conocimiento y los criterios locales para juzgar la pobreza. La
calificación se basa en las opiniones subjetivas de la gente de la comunidad,
quienes generan sus propios criterios para calificar la pobreza o la riqueza. La
calificación o clasificación está dirigida por el personal local, pero en
realidad son los miembros de la comunidad quienes la llevan a cabo. Los
factores visuales forman parte de la evaluación de la pobreza, pero los
miembros de la comunidad tienen la libertad de elegir esos criterios que sean
importantes para ellos, los que normalmente incluyen factores sociales y
psicológicos no visibles ni de fácil acceso sin un buen conocimiento de la
comunidad.
¿Cómo funciona la PWR?
La
calificación se realiza en tres partes – relevamiento, grupos de referencia y
análisis.
Relevamiento
Primer paso. Relevamiento. Se
organiza una asamblea comunitaria en la que participan representantes de todas
las áreas del poblado en donde se establecerá el programa. Después
de las correspondientes presentaciones y explicaciones, se realiza un ejercicio
de relevamiento participativo. Se dibuja un mapa del poblado
ya sea en el suelo con un palo o en el piso del salón usando una tiza. Si el
poblado es grande (más de 100 viviendas), se lo divide en secciones conocidas. Se
genera una lista de viviendas basándose en el mapa y los participantes escriben
el nombre más comúnmente usado para cada vivienda (que no necesariamente tiene
que ser el nombre del jefe de la familia) y se anotan estos nombres en
tarjetas. Se escribe una tarjeta
por cada domicilio del área.
Grupos de referencia
Segundo paso: Formación
de los grupos de referencia: Se
forman tres grupos de referencia para cada sección que se ha relevado, con tres
a cinco miembros de la comunidad en cada grupo. Si no
hay suficiente gente presente, se solicita a aquellas personas que los estén a
invitar a más gente a los grupos.
Tercer paso. Calificación de las tarjetas / Calificación del
patrimonio Cada uno de los grupos de referencia se reúne por separado y
clasifica las tarjetas con los domicilio en pilas de acuerdo con el patrimonio
y siguiendo un orden constante de más a menos. Los
participantes determinan la cantidad de pilas generadas, pero deben formarse
cuatro pilas como mínimo. Durante el proceso de
clasificación de las tarjetas, se obtiene mucha información sobre las
percepciones que los participantes tienen con respecto al patrimonio y la
pobreza y se presentan oportunidades para el análisis correspondiente.
Un
miembro del personal facilita el proceso y controla si se realiza la
calificación abiertamente y con la participación del grupo.
Análisis
Cuarto paso. Triangulación. Los
resultados de la calificación se triangulan con un mínimo de tres grupos de
referencia. Posteriormente se suman los números que cada grupo de
referencia asigna a cada domicilio o familia. La
congruencia entre los grupos verifica los resultados. Si hay
más del 10% con grandes incongruencias o familias con datos que faltan,
entonces se requiere otro grupo de referencia.
Quinto paso. Puntaje. Para calificar
las pilas se usa la fórmula [100 dividido por el número de pilas y luego
multiplicado por el número de pila], para que la pila más pobre siempre tenga
100. Por ejemplo, con cuatro pilas la pila
más pobre tendría [100/4 x 4 = 100], la siguiente [100/4 x 3 = 75], la
siguiente [100/4 x 2 = 50] y la menos pobre [100/4 x 4 = 25]. Si
hubiera cinco pilas, los puntajes serían 100, 80, 60, 40, 20.
El
puntaje final de cada familia es el promedio de las calificaciones dadas por
los tres grupos de referencia. Por ejemplo, si había tenido
puntajes de 100, 75, 80 en los tres grupos de referencia, el puntaje final
sería [(100+75+80)/3] = 85.
Sexto paso. Selección
de la gente sin recursos. A esta
altura, el personal local ya ha recopilado la información sobre las
características de pobreza de las familias de cada pila durante las sesiones de
los grupos de referencia. Se analiza esta información y
se la compara con una lista de control de las características de pobreza obtenidas
de la información dada en una serie de calificaciones.[7] El puntaje de calificación que corresponda a
estas características se considera el puntaje límite. La
selección de la gente de escasos recursos que puede incluirse en el programa se
realiza en función de este puntaje límite.
Beneficios y ventajas
PWR es
conceptualmente sencilla y los resultados son transparentes. Si
bien no se tiene la intención de generalizar las conclusiones más allá de la
comunidad en que se realizó la calificación, se puede efectuar comparaciones en
un área de comunidades similares en que los criterios de calificación tiendan a
ser bastante uniformes. Si bien la subjetividad de los resultados puede crear
“anomalías” cuando se los compara con medidas “objetivas” aceptadas de pobreza,
el hecho se compensa con la mayor aceptación de los programas por parte de la
comunidad que funcionan de acuerdo con sus necesidades, lo que confirma la
validez de los criterios de pobreza definidos por la comunidad. El
proceso general una mayor comprensión del sustento de sus miembros, sus
percepciones de pobreza y la consecuencias de la pobreza. Es
útil para decidir dónde está el límite y ayuda en la creación de productos
financieros y en la medición del impacto.
Eficacia de PWR como herramienta de concentración
en la pobreza
Las
pruebas de la eficacia de la metodología puede demostrarse en cuatro áreas.
1. Triangulación de los resultados: Una parte integral de la metodología de PWR es la
verificación cruzada de los datos. Con la triangulación (la
calificación de cada una de las familias por parte de un mínimo de tres grupos
de referencia), se puede lograr un alto grado de integridad y validez y se
puede detectar fácilmente los malos resultados. Por
ende, si bien el método puede ser objeto de la manipulación de los
participantes o el personal, los datos son muy sensibles a ello y sería muy
difícil que tal manipulación no crear grandes incongruencias – lo que llevaría
al rechazo de los datos y la necesidad de efectuar nuevamente el proceso.
2. Comentarios de los miembros de SEF: SEF ha venido usando el método desde 1996. Durante este período, los comentarios
recibidos de las comunidades y los trabajadores locales han sido casi siempre
positivos.
Es obvio que hay algunos casos de gente que queda
afuera, pero es probable que esté por debajo del nivel del 10% de
incongruencias permitidas por el método.
3. Comparación con el Índice de la Vivienda: Pruebas sólidas de la eficacia de la PWR
provienen de la comparación con el Índice de la Vivienda (véase la sección
anterior sobre Comparación del CHI con PWR y Simanowitz, 1999).
4. Adaptación para grandes comunidades: La Calificación del patrimonio participativo y
los métodos de relevamiento por lo general son usados intensamente por las organizaciones
que trabajan en áreas pequeñas. Un tamaño ideal de comunidad
tendría menos de 100 domicilios, lo que permite realizar el relevamiento y la
calificación del patrimonio en un período breve. La
adaptación de este método para utilizarlo en poblados muy grandes (500 a 1000
domicilios) y para realizar operaciones en una zona grande era potencialmente
problemática. Pero la experiencia de SEF ha demostrado que los métodos
pueden usarse con éxito en poblados muy grandes, siempre que se divida el
poblado en secciones más pequeñas y siempre que la gente se sienta cómoda para
analizar las condiciones de pobreza de sus vecinos y donde haya una comunidad
en que la gente tenga un buen conocimiento entre sí.
Aspectos clave del uso de la PWR
Limitaciones y dificultades
La
práctica es más complicada que la idea, por lo tanto los facilitadores tienen
que ser competentes y sensibles. Si se aplica el método sin un
pleno conocimiento, flexibilidad y sensibilidad por parte del personal,
entonces se obtienen malos resultados y se desperdician los recursos. Sin
embargo, los malos resultados se detectan fácilmente debido a la rigurosa
triangulación de la información en el método.
La
deliberada distorsión de los resultados por parte de los participantes puede
afectar la utilidad de los resultados, aunque ello es también fácil de
detectar.
Según la experiencia, el método del facilitador que
presenta y facilita el proceso es clave para ganarse la confianza y cooperación
de la comunidad. Hasta en las situaciones de conflicto que son comunes en
los poblados de Sudáfrica, es muy rara la deliberada distorsión de los
resultados y más raro aún que un grupo de referencia tenga que ser descartado.
Por
ende, el principal problema ha sido la identificación de los elementos más sensibles
del método para que la capacitación y evaluación del personal local pueda
fortalecerse en forma acorde.
Contextos problemáticos
En
algunas situaciones es probable que sea difícil obtener la total participación
de la comunidad, o bien la labor necesaria para crear la confianza para hacerlo
encarecerá de tal manera el proceso que lo tornará prohibitivo. Por
ejemplo, se han presentado problemas cuando los participantes se muestran
renuentes a excluir del programa de créditos a algunos de sus conocidos del
poblado, lo cual aumenta considerablemente la cantidad de gente que se califica
como muy pobre o pobre.
En
otro ejemplo de Mirzapur, Uttar Pradesh, India, se observó que la metodología
requería un período prolongado (días) para ganarse la confianza de los
habitantes del poblado antes de que estuvieran dispuestos a “abrirse” para
hablar acerca de temas delicados como el de quién es más pobre y quién tiene
más recursos. Además, para conseguir
que las mujeres sin recursos se reunieran con otras personas constituyó en sí
mismo una tarea difícil, dado cuanto más pobre es la gente, más se aíslan
social y culturalmente.
Una
buena facilitación es fundamental para superar la mayoría de los problemas,
pero podrá haber situaciones en las que la PWR no funciona. Sin
embargo, los programas de desarrollo de todo el mundo han empleado otras formas
de calificación del patrimonio participativo.[8] Según la experiencia de SEF, es importante
implementar la PWR a través de un proceso educativo tendiente a desarrollar las
formas más eficaces de abordar a las comunidades y de facilitar el proceso de
calificación. Este método podrá
generar las soluciones para el tipo de problemas que se describió antes.
Costos de PWR
Tiempo y recursos
Según
la experiencia de SEF, los costos de PWR son aproximadamente iguales o algo
inferiores a los de las etapas de selección inicial del Índice de la Vivienda
(es decir, antes de la comprobación del Patrimonio neto). Además,
el proceso genera mucho conocimiento y concientización del programa en la
comunidad, y trae aparejada una menor cantidad de actividades de motivación por
parte del personal local para la captación de clientes, lo que ahorra tiempo y
recursos.
En un
poblado de 500 familias, un grupo de PWR integrado por un supervisor y tres
facilitadores tendrán que dedicar el tiempo que se indica a continuación. Los
participantes de la comunidad contribuirán su tiempo también.
Relevamiento: Tres personas @ 5 días = 1,5 días-persona.
Grupos
de referencia: Un facilitador puede
completar tres grupos de referencia en un día, es decir, cada persona puede
completar una sección. Por lo tanto, cinco secciones tomarían cinco
días-persona (el equipo completaría esto en dos días).
Análisis
del supervisor: 3 horas
Verificación
de los resultados por jefe de zona: 5
horas
Además,
se necesitarán también artículos de papelería y otros útiles (por ejemplo,
rotafolios, plumas, tiza, etc.). Normalmente se ofrecen
refrescos durante el ejercicio de relevamiento, como una especie de recreo o
descanso entre la confección del mapa y la generación de la lista de
domicilios.
En el
caso de SEF, el costo total de calificación de un poblado típico de Sudáfrica
es de alrededor de R300 (US$ 50) más 7 días-persona.
Se
requiere tiempo también para preparar todo lo necesario para realizar la PWR. Estos
preparativos abarcan las conversaciones con la comunidad y disponer lo
necesario para la sede de reunión. Sin embargo, se lo puede hacer
como parte del proceso de iniciar el programa en un poblado nuevo y no es
necesario presupuestarlo aparte.
La consecución de la rentabilidad –
Desconocimiento óptimo
Es
indispensable alcanzar un equilibrio entre el nivel de precisión que es
necesario para la concentración en la pobreza y los recursos que se requieren
para lograrla. Por lo tanto, un aspecto esencial de la implementación
de la PWR es encontrar el punto de “desconocimiento óptimo”, con lo cual se
reducirán al mínimo el tiempo y los recursos necesarios.
La PWR
produce rápidamente resultados uniformes para la gran mayoría de los
domicilios. Las pocas incongruencias que haya requieren, no
obstante, que se recurra a grupos de referencia para lograr cerca del 100% de
coherencia. La práctica ha demostrado que rara vez hay más del 10%
de domicilios que los grupos de referencia no califiquen de una manera
congruente. La aceptación de este margen de error – especialmente
para aquellas personas que no se califican entre las más pobres, nos permite
mantener el número de grupos de referencia en tres (o cuatro en casos excepcionales). Así se reduce el tiempo necesario para el proceso
y se espera que un trabajador local lleve a cabo el proceso durante por lo
menos una sección del poblado en un día.
Requisitos para el personal
Niveles de conocimientos
El
nivel de conocimientos necesario para la PWR es mayor que para el Índice de la
Vivienda.
Sin embargo, un trabajador local que tengan un nivel
medio de inteligencia y educación puede encargarse de la PWR; en SEF la mayoría
de los trabajadores locales tienen niveles básicos de educación superior. La PWR
no exige demasiado al trabajador local, pero su enfoque y la manera en que se
use la herramienta son cruciales para el proceso.
Los
supervisores de PWR deberán estar a nivel de Gerente de sucursal o algún nivel
superior.
Capacitación
Para
implementar la PWR en una gran escala, es fundamental efectuar la normalización
a través de una rigurosa capacitación, evaluación y supervisión de los
facilitadores. Sin
embargo, existe un peligro real de que la normalización producirá un
seguimiento a ciegas del proceso, paso por paso, en vez de la facilitación
mediante el buen conocimiento de la progresión del mismo. Por
ejemplo, durante la clasificación de las tarjetas, hay un análisis
introductorio que trata los conceptos de pobreza y riqueza que es fundamental
para iniciar la calificación a partir de una noción común. En
SEF, se elaboró una forma de organizar las preguntas a formularse en la que se
disponía de espacio para anotar la información dada. Inmediatamente,
algunos miembros del personal interpretaron que el proceso era un cuestionario,
en vez de una charla facilitada. No
obstante ello, si no se organizan y entienden bien los pasos a seguir, el
personal pasará por alto elementos clave y se socavará la eficacia del proceso.
Por lo
tanto, la capacitación del personal es primordial. Dicha
capacitación tiene que ser práctica y constante. Se
supervisa al personal que emprenda las tareas de la PWR durante un período y
luego se lo evalúa formalmente. Se recomienda efectuar controles
o verificaciones continuas y ofrecer talleres de repaso.
Hay un grupo de herramientas que usan muchas
organizaciones y que se llaman herramientas de “listas de verificación”. Se
trata de encuestas simplificadas para medir la pobreza que sirven para elaborar
una lista de un reducido número de indicadores que, al combinarse, proporcionan
una evaluación confiable del nivel de pobreza de una determinada familia. Para
la presente monografìa se han estudiado cinco herramientas: La Comprobación de Medios de Kabalikat
para sa Maunlad na Buhay Inc. (KMBI,
Filipinas); Rhunu UNESCO (Sri Lanka); Family Development Fund (FDF, Egipto);
International Rescue Committee SEAD Program (IRC, Costa de Marfil); y Lift
Above Poverty Organisation (LAPO, Nigeria).
La segunda etapa del CHI, la comprobación del Patrimonio Neto,
constituye también un ejemplo de herramienta de listas de verificación.
Lo novedoso de este método no es la lista de
verificación detallada que elabora una organización en particular, sino los
procesos de:
1)
desarrollo de una lista de verificación precisa y
confiable, que produce resultados que reflejan la realidad local y no produce
grandes cantidades de anomalías
2) desarrollo
de un método de aplicación de la lista de verificación que obtiene un buen
grado de colaboración de posibles clientes y sus comunidades
3) implementación
del método de una manera que es rentable y que no exige demasiada dedicación de
parte del personal
4) desarrollo
de un estricto control de calidad para garantizar que los resultados no puedan
ser manipulados por los potenciales clientes ni el personal.
Los indicadores elegidos dependen en gran medida del
concepto local de pobreza, y de la identificación de los aspectos clave de
pobreza en los que haya un indicador sencillo que pueda medirse.
Se pueden dividir en cuatro aspectos:
1. Ingresos y gastos:
Muchas organizaciones formulan preguntas directas sobre
los ingresos y gastos reales de la familia, o bien las fuentes de ingreso, con
lo cual tratan de medir la pobreza económica. La
Comprobación de Medios de KMBI formula preguntas sobre los ingresos corrientes
del entrevistado, su cónyuge y familiares directos. Rhunu
se fija en las bandas de ingresos, mientras que el Family Development Fund
define un nivel de ingresos para el umbral de pobreza de US$ 12 por mes y se
evalúan los potenciales clientes como si estuvieran por encima o por debajo de
ese umbral.
Las preguntas sobre ingresos y gastos son bastante
poco fidedignas. Dan mucho lugar a sobrestimar o
subestimar lo que se informa en función de los beneficios que perciban los
potenciales clientes y, además, dan lugar a errores humanos porque es probable
que el cliente no tenga conocimiento de la utilidad neta de algún negocio o los
ingresos de su cónyuge. Por lo
general, algún indicador de ejemplo para los ingresos es más confiable que la
pregunta directa, pero las bandas de ingresos pueden resultar más útiles,
especialmente cuando hay una triangulación de otros indicadores.
2.
Indicadores
de la condición económica: A raíz de la dificultad de
medir directamente los ingresos y gastos, la mayoría de las organizaciones usan
los indicadores de ejemplo para proporcionar una indicación del nivel de ingresos
de la familia. Estos ejemplos incluyen los bienes de la familia, como
por ejemplo los muebles, el televisor, el refrigerador, etc. (usados por IRC y
KMBI); los activos productivos, como por ejemplo el valor de tierras o negocios
y el equipamiento (usados por FDF, KMBI y LAPO); o bien los bienes visibles,
como por ejemplo la vivienda (usado por Rhunu, IRC, KMBI y LAPO). Una
pequeña cantidad de organizaciones trata de medir indicadores de pobreza más
generales, como por ejemplo la nutrición o el estado de salud (usado por
Rhunu).
La condición económica es un componente importante de la
pobreza y, cuando se elaboran los indicadores correctos, pueden resultar indicadores eficaces de la
pobreza.
3. Indicadores sociales: Tras
reconocer que la pobreza es un problema mucho más complejo que algo meramente
económico, el método de lista de verificación debiera incluir también
indicadores sociales de la pobreza. Por ejemplo, LAPO se fija en
el estado civil, mientras que FDF incluye la categoría de familias encabezadas
por una mujer como criterios positivos para la identificación de la gente sin
recursos, lo que incluye viudas, divorciadas, mujeres casadas con hombres
desempleados o incapacitados. El
nivel de educación se encuadra también en esta categoría y lo usan Rhunu, IRC y
LAPO.
Las encuestas a domicilio para
medir la pobreza incluyen varias páginas de preguntas detalladas con la
finalidad de evaluar la pobreza. Se trata de algo muy costoso
para las IMF y en su lugar se usa una pequeña cantidad de indicadores. Sin
embargo, las herramientas de listas de verificación no pueden medir con
precisión la pobreza sin tener un fuerte vínculo comprobado entre los
indicadores que se midan y la pobreza que miden. Por
ende es importante que las encuestas más detalladas o la investigación
cualitativa se fijen en la pobreza en las comunidades en que la IMF trabaja o
tiene intenciones de trabajar y que seleccionen los indicadores clave para la
pobreza. La participación de la
comunidad en este proceso, por ejemplo a través de un ejercicio para la
clasificación del patrimonio, puede aumentar la confiabilidad de la información
y reducir los costos involucrados para la IMF.
A menudo hay una tendencia a
incluir demasiada información y a “simplemente formular una pregunta más”. Pero
cada indicador incluido aumenta tanto el costo de elaboración de la herramienta
como de su implementación, por lo tanto la norma de desconocimiento óptimo es
vital.
De los ejemplos anteriores se deduce claramente que
si bien las cinco herramientas tienen muchos aspectos similares, varían
considerablemente en los indicadores específicos que usan y en la combinación
de los factores económicos, sociales y de pobreza más general.
La clave reside en tener un buen conocimiento de las
características locales de pobreza y seleccionar los indicadores que tengan una
relación sólida y congruente con el nivel de pobreza. Esto es algo que cada organización tiene que hacer por sí misma y
los indicadores específicos no pueden recomendarse en la presente monografía. Los “mejores” indicadores son aquellos que
están directamente relacionados con el nivel de pobreza, que arrojan resultados
confiables y que se pueden medir de una manera sencilla y económica.
Medición de los indicadores
Las herramientas de listas de verificación utilizan
formas sencillas y rápidas de obtener información. Todas
las herramientas analizadas incluyen una entrevista personal a domicilio, pero
ello puede simplificarse con preguntas destinadas a obtener una respuesta fácil
(por ejemplo, los bienes de la familia, en vez de los ingresos reales) y a
obtener información sobre bandas en vez de cifras exactas. Los
indicadores visuales constituyen también un medio sencillo y rentable y puede
resultar útil incluirlos.
A continuación se crea un método para entrevistar a los
posibles clientes y, en algunos casos, para efectuar observaciones directas con
el objeto de otorgarles un puntaje en función de una lista de verificación que
clasificará a los posibles clientes según una escala predeterminada. La implementación de la lista de verificación
está a cargo, normalmente, de un oficial de préstamos que visita al posible
cliente en su hogar. En esta visita realiza observaciones de, por ejemplo,
las condiciones de la vivienda y los bienes de la familia, y todo esto se
incluye como parte de la evaluación de pobreza. Además
formula preguntas de un cuestionario breve que dura alrededor de 10 minutos.
FDF es más sencillo porque usa indicadores
habilitantes, por ejemplo si la familia tiene ingresos de menos de US$12
mensuales, se los cataloga por debajo del umbral de pobreza. Cuando
una persona responde a una determinada serie de indicadores, se la cataloga como
que está en condiciones de entrar en el programa. Este sistema es simple, pero no alcanza a obtener los resultados
sutiles y precisos que es posible obtener de un sistema de puntos ponderados. El
principal inconveniente que tiene el sistema de puntos ponderados es que tiende
a arrojar resultados que dan la apariencia de mayor precisión que lo que pueden
lograr en realidad. Los indicadores son estimaciones
generales del nivel de pobreza, no son medidas exactas. En conjunto pueden triangularse entre sí y proporcionar un cálculo
razonable del nivel de pobreza. Por lo tanto, los puntajes se
interpretan mejor como bandas amplias en vez de puntajes de pobreza precisos.
Es evidente que el sistema de puntos ponderados
depende de un buen conocimiento de la pobreza y el sistema puede servir
solamente si hay una buena relación entre cada indicador y la pobreza que se
mida. Por ende, la elaboración de un sistema de puntos insume
mucho tiempo y es algo difícil.
¿Cómo se puede supervisar el sistema y hacerlo
más estricto?
El rigor y la precisión del sistema de lista de
verificación dependen del conocimiento de la pobreza y la solidez de los
indicadores individuales elegidos. Los indicadores pueden estar
sumamente conectados con la pobreza, pero es probable que sean objeto de un
alto grado de anomalías y que una determinada persona sea más pobre o esté en
mejores condiciones de lo que el indicador pueda sugerir. La
triangulación de una serie de indicadores ayuda a controlar este problema, pero
es fundamental que haya lo siguiente:
1)
un sistema eficaz
de apelación para aquella gente que haya sido clasificada incorrectamente
2)
una supervisión constante del sistema para
verificar que los indicadores mantengan una sólida relación con la pobreza y
que el número de anomalías no se torne demasiado alto y sea inaceptable.
Es probable que haya imprecisiones en la información
dada por el posible cliente o en las observaciones hechas por el oficial de
préstamos. Estos tipos de errores pueden controlarse mediante la
inclusión de una combinación de indicadores en los que se brinde información a
través de entrevistas y de indicadores en los que el oficial de préstamos
efectúa observaciones directas.
Hemos
descrito tres métodos de concentración en la pobreza que son confiables y
rentables. La decisión de qué herramienta se va a usar depende en
gran medida de los objetivos del uso de la herramienta de concentración en la
pobreza y del contexto en la que se empleará.
En
aquellos casos en que haya un gran deseo de comprender los conceptos locales de
pobreza, de implementar un proceso de identificación transparente, o donde los
indicadores de pobreza sean muy variables, la PWR puede resultar la herramienta
preferida.
En aquellos contextos en los que haya poco sentido de
comunidad, donde haya grandes conflictos o se interpongan muchas barreras como
para lograr una franca conversación con las mujeres, es factible que sea
difícil implementar la PWR. Asimismo,
si los niveles de conocimientos del personal son bajos, entonces la PWR puede
resultar difícil de usar.
En el
caso de aquellas organizaciones que simplemente deseen medir el nivel de
pobreza de clientes que ingresan al programa, o bien seleccionar a los posibles
clientes que estén por arriba de un determinado nivel de patrimonio, el método
de la lista de verificación puede resultar apropiado. Sirve
para ahorrar recursos al no clasificar toda la comunidad y concentrarse en los
clientes reales o potenciales. El método de la lista de
verificación puede resultar útil también como herramienta de evaluación del
impacto, dado que puede aplicarse a cualquier cliente en cualquier momento. No
obstante, en el caso de aquellas organizaciones que deseen reclutar activamente
a la gente más pobre de una comunidad, el método de la lista de verificación no
es suficiente por sí solo y tiene que combinarse con una herramienta más
general, como por ejemplo el Índice de la vivienda. Es
evidente que ello va a elevar los gastos y es probable que el procedimiento de
dos etapas sea más lento y costoso que la PWR.
El
CHI depende de que haya una gran correlación entre las condiciones de la
vivienda y la pobreza. No se trata de una relación universal
y está bastante definida por el contexto. Cuando se adapta el CHI a
las condiciones locales, hasta quizás incluyendo otros indicadores que no
pertenezcan a la vivienda pero que sean externamente visibles, hay más
probabilidades de que el Índice pueda aplicarse a una mayor gama de contextos. El CHI combina eficazmente la selección
general de toda una comunidad, que identifica a los posibles clientes, con una
herramienta de listas de verificación más detallada, la comprobación del
Patrimonio Neto, que proporciona información más detallada y precisa sobre la
pobreza. El Índice de la Vivienda y otras herramientas de
concentración visual son eficaces en contextos en los que hay una idea
relativamente uniforme de la pobreza y en los que existe una gran relación
entre una característica visible como la vivienda y la pobreza.
Por lo
tanto, durante el desarrollo y la adaptación de una herramienta de
concentración en la pobreza, es necesario tomar una serie de decisiones que
determinarán la herramienta a usarse. Un aspecto crítico de
cualquiera de los métodos es que las herramientas no deben implementarse a
ciegas, sino que deben adaptarse a las condiciones locales. En la
PWR, la facilitación del proceso tendrá que elaborarse de manera tal que
responda a las normas locales. En el CHI, tendrá que
realizarse una minuciosa labor para determinar la eficacia de los distintos
indicadores visuales y para elaborar un sistema que se base en los mejores
ejemplos visuales, en vez de suponer que la estructura de la vivienda es
eficaz.
En el caso de las herramientas de listas de
verificación, se debe hacer todo lo posible por elaborar los correspondientes
indicadores de pobreza.
La relación de las herramientas de concentración
en la pobreza con las Medidas nacionales del umbral de pobreza y la meta de la
Reunión Cumbre de atender al 50% inferior de la gente de escasos recursos que
se encuentra por debajo del umbral de pobreza
Ni el
CHI ni la PWR o las herramientas de listas de verificación analizadas vinculan
explícitamente sus criterios con otras medidas “objetivas” de la pobreza. Ambos pueden definir a la “gente sin recursos”,
la “gente con escasos recursos” y la “gente con recursos”, pero estas
categorías no se correlacionan automáticamente con los niveles de ingresos
definidos por los objetivos de la Reunión Cumbre. Si
bien la comprobación del Patrimonio Neto del CHI y otras herramientas de listas
de verificación proporcionan información algo más detallada, la PWR usa
explícitamente definiciones locales de pobreza que a menudo no están basadas en
los ingresos.
Cuando
el análisis del nivel de ingresos es un requisito de la herramienta para medir
la pobreza, cualquiera de los métodos podría analizarse de manera tal que se
proporcionen los datos necesarios, pero ello tendría implicaciones en los
costos.
El CHI (o una prueba adaptada de los indicadores
visuales) proporciona una lista fija de las características. Posteriormente
se emplea la comprobación del patrimonio neto, o alguna otra herramienta de
listas de verificación, para realizar un muestreo de los domicilios candidatos,
en distintos niveles, en comparación con los datos económicos del “umbral de
pobreza” con el fin de “calibrar” el índice. Si
bien esto podría hacerse de una forma similar con la PWR, la subjetividad de
los resultados de cada poblado podría dificultar la generalización. Como
alternativa, se podría analizar los datos económicos provistos en el proceso de
la PWR (vivienda, educación, alimentos, ingresos, gastos, etc.) y asignarse
valores numéricos para los niveles aproximados de ingresos. También
se puede usar indicadores de ejemplo para equiparar los resultados de la PWR
con las medidas económicas. En el caso de SEF, por
ejemplo, la posición de los pensionados del estado en la clasificación, quienes
reciben ingresos conocidos de parte del gobierno, ha resultado ser un ejemplo
eficaz que posibilita la comparación de la PWR con las cifras nacionales del
umbral de pobreza.
Conclusiones
En la
presente monografía se ha demostrado la función primordial que cumple la
concentración en la pobreza en toda institución de microfinanciamiento que se
dedique a atender a la gente de escasos recursos, no solamente en términos de
saber a quiénes está captando para su programa, e informar acerca de ello, sino
como fundamento básico para crear un programa sostenible que esté concebido
para responder a las necesidades de la gente sin recursos.
En la
práctica se está logrando una concentración segura y rentable en la pobreza y
la misma forma parte de las operaciones cotidiana de muchas IMF. Ya se
han superado los obstáculos que anteriormente impulsaron a las IMF a evitar
dedicarse y crear programas que no estuvieran destinados a la gente sin
recursos, así como a aducir que no podían decir a quiénes estaban atendiendo.
SEF ha
venido usando la PWR como punto de partida en los poblados nuevos durante
alrededor de un año y medio. Durante este período, se ha
realizado la calificación de más de 20.000 familias. SEF se
concentra en la gente sin recursos según lo definido por las comunidades
mismas, pero ha demostrado que se aproxima a la meta de la Reunión Cumbre de
atender al 50% inferior de aquellas familias que viven por debajo del umbral de
pobreza.
Es obvio que hay algún tipo de infiltración, pero en su
mayoría está en el límite de la pobreza y la indigencia total. El
personal local y los miembros de la comunidad informan que el programa está
atendiendo eficazmente a los más pobres y que la gran mayoría de los clientes
pertenecen al grupo beneficiario que es la meta de SEF.
En
Asia y el Pacífico se ha implementado ampliamente el CHI y una reciente
evaluación arribó a la conclusión de que el 97% de los clientes pertenecen al
grupo previsto de gente de escasos recursos y sin recursos.
Se
espera que el presente documento y los métodos descritos aporten un nuevo
conocimiento, mayor comprensión y cometido dentro de la comunidad de desarrollo
internacional a fin de captar y atender a las familias más indigentes. Instamos
a los profesionales a asumir la difícil tarea de atender a la gente sin
recursos y a adaptar e implementar los métodos de concentración que sean más
adecuados para sus propios contextos.
Comprobación
de medios; Kabalikat para sa Maunlad na Buhay, Inc. (KMBI /Filipinas)
KMBI de las Filipinas ha creado un instrumento combinado
de evaluación de la pobreza que se denomina Formulario de comprobación de medios. Se trata de un formulario de una sola página para
entrevistas a domicilio que consiste en: (1)
una sección sin puntaje para la información y antecedentes del prestatario
(dirección, edad, educación, estado civil, experiencia comercial), (2) una sección
sin puntaje para la información sobre ingresos (actuales fuentes de ingresos
del cónyuge y familiares directos), (3) un índice de vivienda con 5 variables,
(4) un índice de activos o bienes con 12 variables y (5) un casillero para
calcular el puntaje combinado. El
sistema de puntaje, basado solamente en la suma de los índices de vivienda y
activos o bienes, crea cinco niveles de pobreza que van del nivel 1, o de menos
recursos (4 a 15 puntos) al nivel 5 o de más recursos (46 a 55 puntos). KMBI excluye a los posibles clientes con puntajes
mayores de 30. Cabe destacar que tanto la sección de vivienda como la de
activos o bienes no requieren cálculos numéricos por parte del posible cliente;
en cambio, el entrevistador simplemente marca los casilleros con puntajes
predeterminados. Asimismo, los ingresos
declarados para la familia sirven de punto de referencia y no afectan el
puntaje final. Por último, no se
solicitan los datos relativos a las obligaciones de la familia.
La comprobación de los medios es bastante sencilla
porque aun cuando se formulan más de diez preguntas, se restringe a una sola
página y es más sucinta que herramientas similares que se usan. Tal simplicidad implica que puede incluirse como
una función rutinaria de la selección de clientes que realiza el personal que
trabaja en el terreno. Su
costo es bastante similar al del CHI y PWR y el cliente tarda menos de 40
minutos para responder las preguntas. Su sistema de puntos funciona
muy bien para discriminar a la gente sin recursos de la que tiene escasos
recursos o que tiene recursos. Produce también información de
primera calidad gracias al sistema de lista de verificación precodificada de
las respuestas, que tiene controles recíprocos incorporados, si bien el proceso
se presta para cometer abusos y requiere un sistema eficaz de control
individual por parte de algún supervisor.
Es interesante destacar que KMBI emplea también la
información recabada con la Comprobación de medios como base para posteriores
evaluaciones de impacto.
RHUNU UNESCO, Sr. C.A. Samaradivakara
En
Rhunu Unesco en Sri Lanka, se llenó una tarjeta o ficha para cada familia
beneficiaria con la información recopilada con una encuesta realizada para
averiguar las condiciones de la familia. Se determinaron puntos para
los distintos niveles de cada categoría. Se adjudicaron puntos (0 a 10)
para cada indicador, los puntajes generales más bajos eran indicativos de las
familias más pobres o sin recursos. Las familias que obtuvieron 30
puntos o menos se consideraron con un nivel de vida inferior al umbral de
pobreza de Sri Lanka, mientras que las familias que obtuvieron 20 puntos menos
se encontraban en la mitad inferior de quienes vivían por debajo del umbral de
pobreza.
La encuesta incluye:
1) Ingresos mensuales de una
familia: (US$ 50 = 10 puntos /
$40 = 8 puntos / $30 = 6 puntos / $20 = 4 puntos / $10 = 2 puntos)
2) Calidad de la vivienda: (Permanente = 10 puntos / Semipermanente = 5
puntos / Temporaria = 0 puntos)
3) Salud:
a.
Acceso a agua potable a 100 yardas de distancia (Posee o tiene acceso a una
fuente de agua
potable = 2,5 puntos / Ningún acceso a fuentes de agua potable = 0 puntos)
b.
Acceso a buenas instalaciones sanitarias a 100 yardas de distancia (Inodoro permanente y
estanco = 2,5 puntos / Inodoro estanco que necesita arreglos = 1 punto / No tiene inodoro =
0 punto)
c. Nivel nutricional de los
hijos (según consta en la ficha de Desarrollo infantil que lleva el gobierno = hasta 2,5 puntos)
d. Vacunación de los hijos (según consta en la ficha de Desarrollo infantil que lleva el gobierno = hasta 2,5 puntos)
4) Número de hijos que van a
la escuela: (Puntaje total = 10
puntos / se restan dos puntos por cada hijo entre 6 y 18 años que no asiste a
la escuela)
5) Disponibilidad: (Electricidad = 10 puntos / Sin electricidad = 0
puntos)
FONDO DE DESARROLLO FAMILIAR, UNICEF
El Fondo de Desarrollo Familiar (FDF) de Egipto emplea una herramienta
que se concentra en algunos de los poblados más pobres de la Región Norte de
Egipto y su población beneficiaria está compuesta por mujeres sin recursos. Se seleccionan mujeres graduadas de la escuela secundaria de una
comunidad como encargadas de conceder préstamos y se las capacita para realizar
las evaluaciones. La herramienta es muy sencilla, emplea una
cantidad reducida de indicadores y no tiene un sistema de puntos. Ello
podría resultar bastante deficiente por sí mismo, pero FDF combina la
herramienta de lista de verificación con una verificación final a cargo de un
comité de préstamos de la comunidad. No se dispone de información
sobre el funcionamiento de estos comités, pero si son eficaces constituirían
una herramienta de muy bajo costo.
Los
criterios de selección incluyen lo siguiente:
1) Familias encabezadas por una mujer (viudas,
divorciadas, mujeres casadas con hombres desempleados, mujeres casadas con
hombres minusválidos).
2) Los ingresos per cápita de los familiares no
sobrepasa 40 libras egipcias / US$ 12 por mes (en función de las entrevistas
realizadas con las mujeres con respecto a sus fuentes de ingresos y montos).
3) Los derechos de propiedad o arrendamiento de
tierras no deben sobrepasar 4 Kerats (total de 0,17 acre).
4) Las mujeres candidatas para el Plan de
Pensiones de Sadat y que reciben seguro social del Ministerio de Asuntos
Sociales.
Se otorga
prioridad para los préstamos a aquellas personas que reúnan más de tres de los
requisitos anteriores.
PROGRAMA SEAD DEL COMITÉ DE RESCATE
INTERNACIONAL, Sunimal Alles
El
programa SEA del Comité de Rescate Internacional de Costa de Marfil trabaja primordialmente
con los refugiados liberianos que hay en Costa de Marfil. El
personal realiza encuestas básicas y documenta la información antes de
prestarse cualquier tipo de asistencia. El personal encargado de los
préstamos realiza observaciones, así como entrevista a los participantes y a
sus vecinos, en relación con distintos elementos que se clasifican como sin
recursos, con escasos recursos y con algunos recursos.
La herramienta es sencilla y
tiene indicadores muy bien pensados que se relacionan muy bien con las
condiciones locales de pobreza. Usa
ejemplos para los ingresos y gastos, en vez de tratar de obtener respuestas
directas, todos los indicadores pueden observarse, o bien se puede recabar
información con una sola pregunta y por ende no debe representar un proceso que
requiera mucho tiempo. Hay
también una buena combinación de ejemplos que pueden observarse directamente y
aquellos que pueden preguntarse, lo que ayuda a ahorrar tiempo y garantiza
también la triangulación de la información.
Si bien
la herramienta logra simplicidad, no es muy eficaz para distinguir con
precisión entre los distintos niveles de pobreza y usa solamente tres
categorías: Sin recursos (SR) / Con
escasos recursos (CER) / Con algunos
recursos (CAR)
Descripción
del punto de referencia: Sin
recursos (SR) / Con escasos recursos
(CER) / Con algunos recursos (CAR)
1) Utensilios de cocina: (SR = Rotos, dañados, cantidad limitada / CER =
Mejores ollas, un juego de platos / CAR = mejor calidad, más de un juego)
2) Condiciones para dormir: (SR = Piso o alfombra / CER = Colchón / CAR =
Cama)
3) Ropa: (SR =
Descosida o sucia / CER = Remendada / CAR = buena ropa)
4) Calzado: (SR =
Sin calzado, diferentes modelos, rotos / CER = Arreglado y de segunda mano /
CAR = Mejor / zapatos y zapatillas nuevas)
5) Alimentos: (SR =
Arroz, 1 comida al día / CER = Arroz con sopa, 2 comidas al día / CAR ) arroz
con carne / pescado, 3 comidas al día)
6) Salud: (SR =
Irritación en la piel, ojos infectados, pies inflamados, tos, refrío, diarrea /
CER = Algunos de los mismos síntomas que la gente sin recursos, pero mejor
salud, compra medicamentos a los vendedores ambulantes / CAR = Consulta al
médico, compra medicamentos en la farmacia)
7) Escuela: (SR =
Ningún hijo en la escuela / CER = Hijos varones en la escuela / CAR = Todos los
hijos en la escuela)
8) Vivienda: (SR =
Casa con goteras, ninguna puerta, paño para cubrir la entrada / CER = 1 puerta
de entrada, 1 habitación con piso de cemento / CAR = piso de cemento en la
casa, 2 puertas, buen techo, 4 ventanas, flores en el jardín)
9) Muebles: (SR =
ninguna silla, algunos bancos / CER = 2 sillas o bancos / CAR = muebles
suficientes)
10) Servicios públicos: (SR = Ningún inodoro, 1 farol o ninguno, usa
fuego para iluminación / CER = letrina de poca profundidad, 2 faroles, pozo de
agua / CAR = pozo cubierto para bomba de agua, inodoro)
11) Empleados domésticos: (SR = ninguno / CER = ninguno / CAR = 1 empleado)
12) Transporte: (SR =
camina / CER = taxi / CAR = bicicleta o motocicleta)
13) Radio: (SR =
ninguno / CER = antigua o dañada / CAR =
buena o nueva)
14) Refrigeradora: (SR =
Ninguna / CER = Recipiente de barro para agua fresca y bebidas / CAR =
Refrigeradora)
15) Animales: (SR =
ninguno / CER = ovejas, pollos / CAR =
vacas, ovejas)
16) Ingresos laborales: (SR = Ningún ingreso o trabaja como obrero / CER
= Trabaja por horas / CAR = Empleo normal)
17) Actividades económicas: (SR = Recolección y venta de nueces y madera /
CER = Compra y venta de madera, mesa en el mercado / CAR = una mesa más grande
en el mercado, tienda, negocio de cosméticos)
LIFT ABOVE POVERTY ORGANIZATION (LAPO –
ORGANIZACIÓN PARA SALIR DE LA POBREZA), Uwa Izekor
La
Organización para salir de la pobreza de Nigeria elaboró su herramienta para
medir la pobreza después de visitar al Grameen Bank en 1990. Esta herramienta proporciona un sistema de
puntaje entre 25 y 100, en el cual los puntajes más altos indican mayor
pobreza.
La gente reúne las condiciones para obtener un préstamo
de LAPO si obtiene 50 puntos o más, dado que su situación económica
correspondería de una manera similar a la gente que vive por debajo del umbral
oficial de pobreza de Nigeria. El personal de LAP ha indicado
que la gente con 70 puntos o más tendría una situación económica similar al
grupo beneficiario de la Reunión Cumbre, la mitad inferior de la población que
tiene un nivel de vida inferior al umbral de pobreza de Nigeria. Para
responder a las preguntas se requiere cinco minutos por cliente. Se usa
como un límite inicial para determinar si los candidatos reúnen las condiciones
para estar en el programa. Antes de que el cliente recibe
el préstamo, hay cinco reuniones más con los encargados de conceder préstamos
que pueden aprovechar dichas reuniones para verificar la precisión de la
información obtenida en la primera entrevista.
La
herramienta LAPO es similar en algunos aspectos a la de IRC, pero es importante
que no trata de obtener las cifras reales de los ingresos mensuales y del
patrimonio comercial. El
principal aspecto de esta herramienta es que se ponderan los indicadores; sin
embargo, no se sabe a ciencia cierta si los indicadores son lo suficientemente
estrictos como para emplearse eficazmente en este tipo de sistema ponderado.
La
lista de criterios incluye:
1) Personal:
a. Nivel
de educación formal: (Ninguna
= 12 puntos / Mitad de primaria = 8 puntos / Primaria
completa = 6 puntos / Mitad de secundaria = 4 puntos / Secundaria completa = 2 puntos)
b.
Número de personas a cargo menores de 20 años: (Más
de 9 = 10 puntos / Entre 6 y 9 = 8 puntos / Entre 3 y 5 = 5
puntos / Entre 1 y 2 = 3 puntos / Ninguno = 2 puntos)
c.
Estado civil: (Viuda = 10 puntos /
Separada o divorciada = 6 puntos / Casada = 5 puntos /
Soltera = 4 puntos)
2) Vivienda:
d.
Edificación: (alquilada = 12 puntos
/ heredada = 6 puntos / propia = 3 puntos)
e.
Tamaño de la vivienda: (1
habitación = 7 puntos / 2 habitaciones = 5 puntos / 3 habitaciones
= 3 puntos / Apartamento / bungalow = 2 puntos)
f.
Medio de esparcimiento o entretenimiento: (Ninguno
= 12 puntos / Radio = 6 puntos / T.V. = 1 punto)
3) Negocio / Ocupación
g1. Valor
del negocio [en Naira US$1 = 88 NGN]: (Ningún
negocio /1000-5000 = 15 puntos / 6000-10000 = 10 puntos / 11000-20000 = 8 puntos
/ 21000-50000 = 5 puntos / 5100 y más = 3 puntos)
O BIEN
g2. Tamaño de la granja: (Pequeña = 15 puntos / mediana = 9 puntos /
Grande = 3 puntos)
h.
Ingresos mensuales: (Inferior al
salario mínimo a nivel nacional = 12 puntos / Por encima
del salario mínimo nacional = 5 puntos)
4) Lugar:
i. Ubicación: (Rural
= 10 puntos / Semiurbano o establecimientos locales del gobierno = 6 puntos
/ zona urbana o capital del estado = 3 puntos)
HOJA DE PUNTAJE (Máximo,
mínimo)
1) Nivel de educación formal: (12
puntos, 2 puntos)
2) Número de personas a cargo menores de 20 años: (10
puntos, 2 puntos)
3) Estado civil: (10
puntos, 4 puntos)
4) Edificación - Vivienda (12
puntos, 3 puntos)
5) Tamaño de la vivienda: (7
puntos, 2 puntos)
6) Medio de
esparcimiento o entretenimiento: (12 puntos, 1 puntos)
7) Patrimonio o negocio O tamaño de la granja (15
puntos, 3 puntos)
8) Ingresos mensuales (12
puntos, 5 puntos)
9) Lugar (10
puntos, 3 puntos)
TOTAL
(Máximo = 100 puntos / Mínimo = 25 puntos)
ANEXO 2.
CASO DE ESTUDIO: PWR EN
BUNGENI, SUDAFRICA
Características de los distintos grupos de
Bungeni
Gente
sin recursos:
*
padre o madre soltera desempleada o dos padres desempleados
*
muchos hijos
*
soltero(a) sin la asistencia de una familia
*
depende de trabajos temporales
*
ningún medio de sustento excepto por pedir limosna
*
viudas con muchos hijos
*
alimentos insuficientes y de mala calidad - a menudo tiene que mendigar
comida
* no
cuenta con un lugar adecuado para dormir - vivienda de mala calidad
*
huérfanos
* sin
capacidad de dar una educación a sus hijos
* poca
ropa - casi
nunca compran
* no
tienen bienes
* no
tienen amor propio ni respeto por los demás
Gente
de escasos recursos:
*
trabajos temporarios (por ejemplo, trabajadores agrícolas)
*
tienen algo de alimentos, pero con dificultades
*
viudas y pensionadas que trabajan y con muchos hijos
* padres que dependen del trabajo de sus hijos quienes también tienen sus propias amilias en el mismo domicilio y comparten los recursos
*
trabajan en un plan agrícola
*
muchos hijos
*
pensionadas y no pensionadas con muchos hijos
*
personas solteras
*
tienen algún tipo de vivienda (pero no es buena) – algunas están hechas con
ladrillos de barro que están rajados
*
pueden hacer algo con sus trabajos temporarios
* los
hijos asisten a la escuela irregularmente
Gente
bastante pobre:
* gana
lo suficiente como afrontar los gastos diarios – en su mayoría se trata de
trabajos temporarios / personas
empleadas en forma autónoma
*
aquellas personas que tienen menos hijos que cuidar
*
pensionadas con menos hijos
*
viudas que reciben pensiones por sus cónyuges difuntos.
*
tienen un lugar para dormir
*
personas solteras
*
pagos de trabajos anteriores
* los
hijos tienen escuela primaria completa
*
pueden comprar suficiente comida
OK:
*
pensionados que solamente tienen que ocuparse de sí mismos
*
pocos hijos
*
buena provisión de alimentos – dieta variada
*
familias en las que por lo menos uno de los padres tiene un trabajo permanente
* los
hijos asisten a la escuela regularmente
*
buena vivienda
Gente
con recursos:
*
profesionales y propietarios de negocios
*
buenos ingresos para abastecer adecuadamente a su familia
* los
hijos asisten a la escuela como corresponde
*
electricidad en la vivienda
*
tiene televisión
*
familias más pequeñas
*
posee un coche / arma
* come
pan con margarina
* los
hijos están bien vestidos
* los
hijos asisten a un establecimiento de educación terciaria
*
recibe una pensión de la compañía
*
alimentos en abundancia
*
vivienda excelente
* toma
té todos los días
REFERENCIAS
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Institutions: A Review of Current Practice; Finca International, monografía
para el proyecto de Microenterprise Best Practices de la USAID
Hulme,
D. and Mosely, P. (1996); Finance Against Poverty Volume 1 & 2, Londres y
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Johnson,
Susan and Rogaly, Ben (1998); Microfinance and Poverty Reduction; Oxfam,
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Johnson, Susan (1997) “Gender and Microfinance: guidelines for good practice”; documento producido para ActionAid.
Mayoux, Linda (1998); “Microfinance and Women’s Empowerment: Approaches, Evidence and Ways Foward”; Open University Development Policy and Practice Discussion Paper No. 41, Milton Keynes, UK
Maxwell, Simon (1999); “The Meaning and Measurement of Poverty”; ODI Poverty Briefing, Overseas Development Institute, Londres, UK (se consigue en http://www.oneworld.org/odi/briefing/pov3/html)
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CASHPOR Inc., Malaysia, Se publicará pronto
Simanowitz,
A (1999);“Targeting the Poor: A Comparison between Participatory and Visual
Methods”; Small Enterprise Development:
an International Journal; a
publicarse
Todd,
Helen (1996): Women At The Center: Grameen Bank Borrowers After One Decade,
West-view Press
La labor de contribución de Anton Simanowitz y Ben
Nkuna en el presente documento fue posible en parte al financiamiento provisto
por The Ford Foundation y la Office of Microenterprise Development, Economic
Growth and Agriculture Development Centre of the Global Bureau, U.S. Agency for
International Development, en virtud de los términos de la Adjudicación Nro. PCE-A-00-98-00039-00. Las opiniones que se expresan en el presente
son las de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de The Ford
Foundation ni de la U. S. Agency for International Development (Agencia de
EE.UU. para el Desarrollo Internacional)..
Se reconoce el apoyo prestado por estos organismos y
se les agradece por su asistencia que nos permitió llevar a cabo y dar a
conocer las investigaciones realizadas en pro de la eliminación de la pobreza.
[1] A efectos del presente documento, la Reunión
Cumbre del Microcrédito de 1997 y la campaña de ejecución de nueve años de la
Reunión Cumbre, toda referencia al microcrédito debe entenderse como referencia
a los programas que otorgan crédito a los autónomos y otros servicios
financieros y comerciales (incluso ahorros y asistencia técnica) para las
personas sin recursos.
[2] La Reunión Cumbre del Microcrédito ha definido a
la gente sin recursos como el cincuenta por ciento inferior del grupo de gente
que vive por debajo del umbral de pobreza del país (la gente con pocos recursos
son aquellos viven por debajo del nivel de pobreza).
[3] A efectos del presente documento, la Reunión
Cumbre del Microcrédito de 1997 y la campaña de ejecución de nueve años de la
Reunión Cumbre, toda referencia al microcrédito debe entenderse como referencia
a los programas que otorgan crédito a los autónomos y otros servicios
financieros y comerciales (incluso ahorros y asistencia técnica) para las
personas sin recursos.
[4] La Reunión Cumbre del Microcrédito ha definido a
la gente sin recursos como el cincuenta por ciento inferior del grupo de gente
que vive por debajo del umbral de pobreza del país (la gente con pocos recursos
son aquellos viven por debajo del nivel de pobreza).
[5] Se trata de una fase que hizo popular
Robert Chambers (1997) y que está muy relacionada con las IMF que luchan por
ser rentables y sostenibles.
[6] Adaptado del Taller de Capacitación en Formación
gerencial en materia de Selección eficaz de candidatos en función del costo que
organizó CASHPOR.
[7] Véase el Anexo 1 para obtener un ejemplo de las
listas de características que se pueden desarrollar en este proceso.
[8] Muchas ONG de desarrollo internacional, como por
ejemplo ActionAid, Oxfam, Save the Children Fund, CARE, Concern y otras usan la
calificación del patrimonio como herramienta de desarrollo participativo para
identificar los grupos de gente sin recursos con los cuales van a trabajar.